
El respaldo de MG Rover Argentina a los usuarios
1 minuto de lectura'
Doce meses atrás, los usuarios de Rover (16.000 de ellos argentinos) estaban inquietos. A principios de marzo de ese año, el grupo BMW había hecho pública su decisión de deshacerse de la marca británica -que había adquirido en 1994-, porque le reportaba millonarias pérdidas.
Después de muchas suposiciones, el consorcio inglés Phoenix compró Rover por la simbólica suma de 10 libras (¡sólo 15,53 dólares!). Las negociaciones se resolvieron en apenas 20 días, sin necesidad de subsidios ni apoyos estatales.
Es más: el público mostró su apoyo incondicional, haciendo crecer las ventas en todo el mundo, aunque especialmente en Europa, gracias al modelo 75.
La historia de Rover en nuestro país es más bien breve, pero no por eso menos exitosa. Llegó a la Argentina en 1991, de la mano del importador Canley. El 26 de enero del año útimo, BMW de Argentina se hizo cargo de su comercialización, que mantuvo hasta marzo último. Ahí fue cuando entró en acción Cobel Comercio Exterior.
"Logramos la representación en un tiempo récord -contó a La Nación el general manager de MG Rover Argentina, Tim Soar-. Fueron apenas tres meses de negociaciones, que finalizaron en el cuarto trimestre de 2000. No hubo otro postulante con la calificación de Cobel, que tenía una infraestructura ya armada, fortaleza financiera y una visión más allá de los problemas de mercado que tenemos este año."
Visión de emprendedores
Soar, que inició su carrera en el Rover Group a fines de los años 80, cuando la dueña era British Aerospace, aseguró sentir "mucha admiración" por los hermanos Hugo y Juan Carlos Belcastro, propietarios de Cobel.
"En realidad, yo siempre tengo mucha admiración por los emprendedores de cualquier país, y sobre todo por los que son muy exitosos peleando con un fondo que no les es favorable. Para mí, eso hace el éxito aún más profundo; me fascina, es un placer trabajar con gente así", sostuvo.
No olvidó mencionar a las 50 personas que trabajan en Cobel, y que dividirán sus fuerzas para atender a Rover, MG e Isuzu. "No tenemos gente dedicada específicamente a una de las marcas. Eso nos da una línea de comunicación tan corta y tan rápida que terminás pensando cómo hace una empresa grande para funcionar. Por eso me enojo un poco cuando hablo con el personal de Gran Bretaña... Tal vez me latinicé un poco", concluyó entre risas.





