
Es un elemento clave para la alimentación de los sistemas electrónicos
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De la batería depende que varios sistemas del vehículo respondan correctamente. Menos de un 7% de las baterías que fallan se debe a defectos de fabricación. El resto es por los malos hábitos al conducir, que hacen que la batería no reciba una carga periódica completa y saturada, factor que alarga la vida útil de la misma.
La batería transforma la energía química en eléctrica y la suministra a sistemas como el de arranque, la inyección electrónica y otros dispositivos de los vehículos actuales.
En su interior tiene varios juegos de placas positivas y negativas ubicados en forma intercalada. Cada juego corresponde a un vaso por donde pasa el líquido o activador. Según el número y el tamaño de los juegos de placas se determina la cantidad de energía que puede acumularse. A mayor número de placas mayor será el voltaje durante la descarga.
El activador que circula por las placas conduce la corriente eléctrica y está compuesto por 35% de ácido sulfúrico y 65% de agua.
La caja de la batería es resistente a las vibraciones, las altas temperaturas, la deformación y la corrosión. En tanto, los tapones permiten revisar la cantidad de agua que contiene cada vaso.
Limpieza periódica
El cuidado de la batería debe ser personal. Para realizar las mediciones se cuenta con densímetros, cargadores lentos, tester de descarga y multímetros. Durante el proceso de instalación (tarda 15 minutos) o recarga de la batería no se debe fumar ni producir chispas para evitar incendios.
Es aconsejable realizar cada cuatro meses una revisión del sistema que incluya la inspección visual de la caja, la limpieza de los bornes y los terminales, el control del nivel del líquido activador y la densidad a plena carga. Algunas de las causas del mal funcionamiento son: separadores quemados, nivel bajo y color oscuro del activador, desprendimiento de materiales activos, bornes flojos y cables en mal estado.
Al cambiar la batería hay que considerar la inscripción de la etiqueta que indica el amperaje real. Por ejemplo, 12V/60A/h o 12V/40A/h, para adquirir el repuesto correcto.
En la actualidad, el mercado incorporó baterías con aleación calcio -plata en reemplazo de las de plomo- ácido. Las nuevas ofrecen mayor resistencia a la corrosión y los efectos nocivos de las altas temperaturas. Además, permite que el producto tenga una mayor vida útil, mejor potencial de arranque y mínima autodescarga.
En tanto, la mayoría de las marcas de vehículos de alta gama ha incorporado un sistema lector de código de barras en el que se incluye el número de serie y la fecha de fabricación de la batería. Esto permite al técnico una revisión más precisa, elimina errores de la configuración y permite que sólo personal autorizado intervenga en el sistema, evitando perder la garantía.
Los precios de las baterías oscilan según la marca, procedencia, los voltios y el amperaje. La garantía cubre los materiales, pero no el mal uso.
Fuentes consultadas: Van Zandweghe Hnos., Avda. Directorio 3602, (011) 4637-2904; Distribuidora Dabat, Avda. Warnes 517, (011) 4854-3130; Más Baterías, Avda. Rivadavia 9946, (011) 4684-1000; Unidad Residuos Peligrosos, San Martín 951/9, Capital Federal (011) 4348-8210.
Cuidado del medio ambiente: tratamiento de materiales tóxicos que son perjudiciales para la salud
Existen diferentes tipos de baterías según la ley Nº 24.051 de residuos peligrosos.
Hay pilas ácidas y alcalinas de óxido de manganeso (vienen como las denominadas A, AA, AAA); las pilas de óxido de mercurio (para cámaras o relojes), y las pilas de níquel-cadmio o recargables (para teléfonos celulares).
En cuanto a las baterías de plomo-ácido utilizadas mayormente en automotores, cuando se extraen del rodado, el material descartable es separado y posteriormente reciclado en las fábricas, debido a que cada batería tiene aproximadamente 13 kilogramos de plomo.
Hay que tener en cuenta que estos productos son de riesgo, es decir, tienen la probabilidad de producir un daño a partir de un peligro determinado.






