La alta temperatura en los motores provoca roturas de gran magnitud. Pero tampoco es bueno que tanto los propulsores como otros elementos mecánicos sean forzados en frío. Por eso, DeMotores.com recomienda seguir estos consejos:
Los motores actuales tienen un rango adecuado de tempera-tura de entre 90 y 95 grados.
Estos propulsores están dotados de sistemas de inyección electrónica de combustible. Por eso hay una regla de oro: dar arranque sin acelerar, porque esto confunde al módulo electrónico, que, por sí solo, es capaz de aportar el combustible necesario para cada situación de marcha, incluido el arranque en frío. Esta característica hizo desaparecer el cebador manual que se utilizaba en los automóviles equipados con carburador.
Las aceleradas bruscas en frío provocan, además, que las piezas en fricción (pistones, paredes de cilindros, válvulas, turbocompresores, etcétera) trabajen en forma forzada sin la debida lubricación. Tenga en cuenta que el aceite en reposo en la parte inferior del motor (cárter) tarda unos cuantos segundos en llegar a los citados elementos; en particular, a la tapa de válvulas.
Después, tras apagarse la luz testigo de la presión de aceite, inicie una marcha moderada hasta que todos los elementos del auto (motor, transmisión, neumáticos, frenos, etcétera) alcancen su temperatura óptima de funcionamiento.
En los motores diésel con turbocompresor tampoco acelere con brusquedad en frío. El turbo puede no estar bien lubricado en la puesta en marcha.