
Con este modelo, la marca coreana incursiona por primera vez en los utilitarios deportivos de gran porte; es apto para circular en todas las superficies
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A fines de 2007, este cronista viajó a Corea en virtud de una invitación de Kia para participar de un tour de periodistas de América latina. El cronograma incluía una visita a la gigantesca fábrica del Grupo Hyundai-Kia en Hwasung, a orillas del mar Amarillo.
En la pista de pruebas de dicha planta había un modelo inédito, que se mostraría por primera vez al público en enero de 2008, en el Salón de Detroit. Ese modelo era el flamante SUV Kia Mohave.
Desde hace poco más de un mes el Mohave, un utilitario deportivo grande, con siete plazas y un alto nivel de tecnología y calidad, está disponible en la Argentina.
Aunque en aquella fría tarde en Hwasung manejamos la versión con motor V8, claramente orientada al mercado norteamericano, en nuestro país el Mohave se comercializa con el más lógico, para nuestro mercado o el europeo, propulsor V6 de 3.8 litros, que desarrolla la nada despreciable potencia de 275 CV.
El Kia Mohave (junto con su mellizo Hyundai Veracruz) es el primer modelo del grupo coreano en presentar pelea en el segmento de los SUV grandes, en el que tiene rivales como el Honda Pilot y el Toyota Land Cruiser Prado, entre otros.
Para enfrentarse a esta armada japonesa, el Mohave hace gala de una gran calidad de construcción y materiales, holgado espacio interior (permitido por una longitud de 4879 mm por 1915 de ancho y 1765 de alto), equipamiento amplio y una gran habitabilidad general.
En este aspecto, incluye una tercera fila con dos butacas amplias y cómodas, realmente aptas para adultos y no sólo para niños. El resto del habitáculo es muy confor-table y cuenta con muchos elemen-tos prácticos, como varios portaob-jetos, gavetas, portavasos, tomas de 12V, más espacio para viajar con mucha comodidad.
Cabe destacar la posición de manejo, óptima, a partir de las múltiples regulaciones eléctricas de la butaca (confortable, pero con poca sujeción lateral al doblar rápido), del volante, y lo que es mejor, de la altura de la pedalera.
El exquisito y sobrio diseño interior permite tener, además, todos los comandos a mano, en posiciones lógicas, y de fácil operación. Esto contribuye a una conducción relajada.
La conducción también se ve muy favorecida por el conjunto mecánico. El motor V6 de 275 CV y 39,6 kgm de torque aporta un gran empuje, que aprovecha muy bien la transmisión compuesta por una caja de velocidades automática de 5 marchas (tipo Tiptronic, moderna y rápida) y el sistema de tracción 4x4 Torque on Demand (con modos automático, alta y baja).
Más allá del pequeño retardo de toda caja automática al acelerar a fondo, el Mohave llega a 100 km/h en poco más de 8 segundos, lo que demuestra su capacidad de reacción, mientras que con algo más de 7, para pasar de 80 a 120 km/h, exhibe una gran elasticidad. Todo esto con un consumo razonable para un V6 de casi 4 litros, si se maneja con suavidad y a velocidades legales.
Potencia y torque aseguran además un buen andar en ciudad y en ruta, y se destaca aún más en el off-road. Precisamente una de las mayores cualidades del Mohave es su capacidad para circular por tierra, ripio y arena, donde se siente muy cómodo, conjugando un vehículo muy versátil.
Cabe añadir que además de un gran despeje y correctos ángulos de ataque y salida (24,8° y 22,7°), cuenta con control electrónico de freno en descenso (DBC), que retiene la velocidad a 8 km/h en bajadas pronunciadas, y otros dispositivos, como control de estabilidad (ESP) y de asistencia de frenado (BAS). Los neumáticos, Nexen Roadian 265/60 R18, rinden mejor en el asfalto que en el off-road, algo lógico por el porcentaje de uso en uno y otro terreno.
El Mohave tiene un gran poder de freno (hasta el punto de llegar a fuerzas de 0,90 G en frenadas fuertes), gracias a un sistema con discos en las cuatro ruedas más ABS.
Eso sí, hunde la trompa por las suspensiones blandas (McPherson adelante y Multilink atrás), reguladas para obtener un máximo confort de marcha. Esto también hace que en terrenos desparejos se sacuda bastante, aunque no implica que se pierda el control.
A pesar de su tamaño, el Mohave se maneja con facilidad. Las maniobras de estacionamiento son favorecidas por los sensores traseros (parking control) y por una cámara que, al engranar la marcha atrás, muestra la imagen que capta en una minipantalla en el retrovisor central, eliminando ese incómodo punto ciego.
El Mohave incluye aquí en la Argentina el sistema LoJack Powerassist, que, mediante un botón oculto, permite comunicarse (online y manos libres) con un asistente. El sistema ofrece varios servicios; por ejemplo, localización, asistencia legal y médica, envío de repuestos, navegación, y mucho más.
El Kia Mohave, que cuesta US$ 58.300, es un vehículo equilibrado, de destacado comportamiento en todas las superficies y muy cómodo para largos viajes en familia.
En suma, una excelente opción entre los SUV grandes.






