
Control Vehicular Argentino ofrece servicios y satisfacción al clientecon máquinas de última generación. La empresa, además, exporta sus productos al mercado norteamericano
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Desde hace más de diez años Control Vehicular Argentino (CVA) ha generado desde sus instalaciones en Vicente López, provincia de Buenos Aires, la maquinaria con la tecnología de punta más desarrollada para realizar el diagnóstico automotriz preventivo de los rodados cualquiera sea su dimensión.
"Fuimos importadores, pero las firma que traían estas máquinas tenían lazos comerciales débiles con empresas que desaparecieron con el tiempo; entonces muchas quedaron abandonadas sin servicio de posventa y CVA tomó el compromiso y levantó a los talleristas proporcionándoles herramientas para recuperar sus máquinas de diagnóstico y hacerlas aún más eficientes mediante la electrónica, las reconvertimos", dijo el director de CVA, Constantino Abella Roigt.
Recuperar la confianza en el dictamen que ofrece un mecánico es el punto más importante que busca CVA. "Aunque los clientes no crean muchas veces en el diagnóstico de los mecánicos, ellos son mis mejores aliados porque con la tecnología prestigian su profesión. Con nuestros sistemas, su pronóstico es avalado y así el cliente no puede estar enojado y saldrá satisfecho del taller", comentó Abella Roigt.
Con más de 300 centros instalados en 24 países alrededor del mundo, incluida la Argentina, la filosofía comercial de CVA, es decir, la satisfacción del cliente, ha permitido ampliar la llegada de esta empresa nacional a diferentes ciudades y cada vez se suman más talleres mecánicos, fábricas y flotas de micros, ómnibus y taxis que adquieren sus productos. "Estar atomizado en muchos países da una ventaja, nos hace fuertes y permite el avance del desarrollo tecnológico. Para lograr esto realizamos una reinversión muy importante para que nuestros productos sean respaldados por prestigiosas marcas nacionales y extranjeras", explicó el director de la firma.
Otras fronteras
La última incursión de esta empresa fue el mercado estadounidense. "A partir de la calidad de los productos, confirmada por estudios realizados en la Universidad de Ohio sobre la maquinaria de CVA, y los vínculos con personas que confiaron en nosotros, pudimos ingresar en este nuevo espacio", dijo Abella Roigt.
Pero, este vínculo comercial se gestó hace tiempo: "En 2002 comenzó la relación con CVA y, cuando era parte de una de las empresas productoras más grandes de amortiguadores en Estados Unidos, pude conocer a Constantino, aprender la filosofía y comprobar la calidad de la maquinaria de CVA para animarme y encarar este ambicioso proyecto", dijo el representante de CVA en América del Norte, Darin Dullum.
Según Dullum: "La diferencia de esta empresa respecto de otras del sector que visité en la Argentina es que observé en el lugar de trabajo la pasión de todos quienes componen CVA por cada pieza que fabrican. Además, su objetivo es ayudar al mecánico, y como entrenador de técnicos y mecánicos en mi país observé la dificultad que ellos tienen para que los clientes confíen en lo que dicen cuando diagnostican una falla en el auto. Hay personas inescrupulosas que venden productos engañando al cliente para que cambien piezas del auto cuando no es necesario y esa idea sólo se revierte a partir de la confianza que da la tecnología en los sistemas de diagnóstico. CVA ofrece la tecnología y una filosofía para modificar este concepto cultural y ahí está el nicho que se puede complementar en Estados Unidos. La calidad de los productos argentinos y de estos equipos no tiene comparación, no son segundos de nadie. En la actualidad, esta tecnología y el entrenamiento es superior a la existente en mi país".
Todos los modelos CVA serán distribuidos en Estados Unidos y Canadá desde la central en Ann Harbor, Michigan, Estados Unidos. "Sin embargo, más allá del logro, sería importante que el Gobierno y los entes que apoyan a la industria acompañen la unión comercial entre los países y provean una subvención o créditos a las empresas argentinas que generan nuevos mercados", aportó Dullum.
"Los clientes de CVA son todos aquellos que velan por la seguridad vehicular, nuestros productos comprueban que un auto está en condiciones de salir a la ruta, velamos que no contamine y que técnicamente sea seguro.
"Ofrecer maquinaria que estandariza, hace transparente el trabajo del mecánico, resuelve el problema de lo verosímil y el cliente se siente tranquilo y, por qué no, feliz" concluyó Abella Roigt.
Equipos: el entrenamiento, la mejor herramienta
Para lograr talleres competitivos, CVA ofrece entrenamiento preentrega de los equipos, para que el cliente o el tallerista sepa su uso y cómo arreglarlos él mismo en caso de ser necesario. Los precios, según el sector donde se ubiquen, van desde 22 a 50 mil pesos y la empresa tiene una línea de crédito de adjudicación anticipada del Banco Provincia de Buenos Aires.
- Diagnosticador Evolution 3: diagnóstico automático en 2 minutos sin desmontar piezas del rodado (alineación, suspensión y frenos). La instalación va a ras de piso.
- Diagnosticador para vehículos pesados: incluye diagnóstico de alineación, detector de holguras, frenómetro y analizadores de gases para vehículos diesel.
- Consola de mano, comanda y genera informes gráficos e impresos del diagnóstico vehicular en tiempo real.
- Reconversión electrónica: mediante la instalación de software CVA en los equipos en desuso se optimizan y reactivan la línea de diagnóstico vehicular.
- Sector consultaría de CVA: ofrece promociones, seguimiento de obra, negocios llave en mano, asesoramiento de imagen, alianzas estratégicas, layouts y know how.
- Sistemas CVA: líneas de inspección oficiales, alineadoras de dirección, detectores de holguras, balanceadoras de ruedas, analizadores de pases, elevadores por ultrasonidos y equipamiento, entre otros.






