
Reglas del mar XIII
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Los pesqueros de arrastre de menos de 50 metros llevarán estas mismas tres luces de navegación, pero la blanca de tope ahora iluminará todo el horizonte, llevando por encima de ella otra similar, pero verde.
Si se trata de pesqueros no de arrastre, sustituyen la verde todo horizonte por una blanca de igual barrido.
Como se ve, el tema entra en vericuetos complejos, si bien, para patrones de embarcaciones menores, la duda razonable debe ser su principal norma, y por lo tanto mantenerse alejados de todo buque con iluminación multicolor o profusa.
Hay estados de navegación especiales, muy infrecuentes, como el de un buque con arrancada pero al garete, o sea sin gobierno, en cuyo caso sólo tendrá su terna tricolor de navegación encendida, y dos rojas, altas, todo horizonte, superpuestas verticalmente.
Pero una draga, u otro barco de capacidad de maniobra restringida por el tipo de operaciones que realiza, es mucho más frecuente, y en tal caso, además de la terna y de la o las luces blancas de tope, pondrá separadamente y bien alto tres todo horizonte, las dos extremas rojas y la central blanca.
Las dragas, además, darán paso por la banda que está iluminada con dos luces verdes todo horizonte superpuestas, y lo cerrará con dos luces ídem, pero rojas.
Un caso que suele darse en nuestros canales, sobre todo en el Río de la Plata interior, es cuando un buque de gran calado no puede recostarse, como estaría obligado, sobre su lado de estribor (el veril de boyas rojas, subiendo el río), sino que solamente puede navegar por el centro mismo del canal, en donde hay más profundidad.
En esas circunstancias, además de las luces de navegación tricolores y las de tope blancas, mostrará tres luces rojas verticales todo horizonte superpuestas.
El caso especial de las embarcaciones de prácticos, pequeñas, es que llevan las tres luces de navegación, verde/roja/blanca, más dos todo horizonte, altas, superpuestas, la de arriba blanca y la de abajo roja.
Quedan, finalmente, los casos de buque fondeado, sin distinción de propulsión, que muestra en proa solamente una luz blanca todo horizonte, si es menor de 50 metros, o dos ídem (la de popa más abajo) si supera esa medida, pero los de más de cien metros deben iluminar, además, todas sus cubiertas. Las luces tricolor, se ve, están apagadas, porque no navega.
Un buque varado, según su eslora, se diferencia de uno fondeado simplemente porque debe encender dos luces rojas todo horizonte, superpuestas verticales y altas, como complemento.
Como se puede apreciar, el reglamento no deja virtualmente caso alguno por tratar, y su cumplimiento estricto garantiza que las colisiones, cuando las hay, y eso ocurre muy esporádicamente, son producto de errores humanos más que de la fatalidad.





