
Héctor Cademartori, un argentino que triunfa en Estados Unidos.
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Su pasión por el automovilismo nació junto con él, hace 48 años. Hoy, el periodista y dibujante especializado en autos y motos Héctor Cademartori es uno de los argentinos que triunfa con su arte en Estados Unidos. Sus témperas ilustran las páginas de revistas norteamericanas como Automundo, Cycle World y Rider; españolas, como Sólo Moto y Sólo Auto, y argentinas, como Parabrisas y Corsa.
Además, concreta en papel ideas de los diseñadores de Honda y Kawasaki, ayudándolos a adaptar sus prototipos al gusto norteamericano; también trabaja para entidades como la American Motorcycle Association (Asociación Norteamericana de Motociclismo) y la Motorcycle Safety Foundation, y hace láminas de edición limitada.
Si bien siempre sintió una inclinación especial por "todo lo que tuviese motor", Cademartori recordó que lo que marcó a fuego su destino fue la película Grand Prix, que vio cuando tenía apenas 14 años.
"Por primera vez, esa película nos permitió ver a los jóvenes de esa época imágenes de automovilismo que, hasta el momento, eran solamente estáticas fotos en blanco y negro", rememoró.
Llevó sus primeros bocetos a la redacción de Corsa que, junto con Automundo, era la revista consagrada entre los amantes de los fierros. Nombres hoy reconocidos formaban parte de su staff: Héctor Luis Bergandi, Carlos Figueras, Carlos Fresco, Guillermo Mártire, Emilio Sánchez Ortega y Germán Sopeña, entre otros.
"Fui a ver a Héctor Bergandi, el ilustrador de la publicación. Me dio unas indicaciones y me dijo que siguiera trabajando. Seguí hasta que entré en Corsa."
Años después, compartió un estudio de dibujo con Bergandi, que actualmente embellece este suplemento con sus ilustraciones y notas.
Vivir de un sueño
Sus pinceles querían dedicarse únicamente a delinear las curvas de automóviles y motocicletas, preferentemente de competición. "Lamentablemente, en la Argentina no se puede vivir de esto -consideró-. Me fui a los Estados Unidos en 1983, cuando tenía 30 años. A un joven que tenga esa inquietud yo le diría que, si quiere vivir de la ilustración de autos tiene que practicar, investigar, pasarse noches frente a un tablero, interesarse por los fierros. El lector es un verdadero conocedor. El material de referencia es casi tan importante como la obra, conseguirlo consume casi tanto tiempo como hacer el dibujo", consideró Cademartori.
Después, realiza el boceto con lápiz, lo pasa a cartón ilustración y, a continuación, lo pinta con témpera. "A pesar de las nuevas técnicas de ilustración con computadora, todavía es muy reconocido el trabajo artesanal. La calidez de un artista, ese costado emocional que le da carácter al dibujo, nunca va a poder ser suplantada por una computadora. El arte es como cualquier otra profesión, quizá como el automovilismo de competición. Para ser un buen artista no tenés que pintar bien solamente. Un piloto no tiene que ser el más veloz, el que mejor pone a punto, el que mejor se relacione con los sponsors ni con los mecánicos ni con el jefe de equipo. Tiene que ser un poco mejor en todo. Y con el arte es lo mismo. Como en todas las cosas de la vida, el promedio es lo que te va a dar la diferencia entre ser exitoso o no." Se instaló en California con su mujer, Florencia, y su hijo Eduardo, de 2 años. Más tarde nacerían Florencia (hoy, de 13) y Mercedes (de 7). Todos viven en la ciudad de La Verne, cerca de Los Angeles. Inmediatamente comenzó a trabajar, a pintar cuadros, a exponer.
Hace tiempo, también, comenzó a despuntar el vicio de correr. Tiene un Datsun 240Z de 1974, que transformó en una réplica de la Ferrari 375 Mille Miglia de 1954. El año último salió campeón de su categoría.






