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Pocos autos tienen tanta personalidad y encanto como el Chevrolet Corvette Stingray. El modelo, que comenzó a fabricarse en 1953 y fue el primer deportivo de la marca, está ahora por su séptima generación, y para la versión 2019 estrena algunos cambios, como mayor potencia y torque, nuevas suspensiones y una estética más agresiva. Pero la magia de este auto está bajo el gran capot, donde se aloja el poderoso V8 de 6.2 L que desarrolla 465 CV a 6000 rpm con un par motor de 64,2 kgm a 4600 rpm, anexado a una caja manual de siete marchas que llevan toda la potencia al tren trasero. Y sus registros son un poco mejor que sus antecesores: acelera de 0 a 100 km/h en 3,7 s y alcanza una velocidad máxima de 300 km/h. Y el precio no es descabellado: la versión más completa cuesta en los Estados Unidos unos US$73.500.






