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El resorte es una pieza de seguridad básica en el sistema de suspensión que mantiene la altura del automóvil y absorbe las irregularidades que presenta el terreno.
Según el diseño de cada automóvil puede estar ubicado en la parte baja del tren delantero entre la rueda y el guardabarros y, en la parte trasera, va sobre ese eje.
Los resortes absorben la carga y se deforman para posteriormente retomar su posición inicial dentro del sistema de suspensión que también cuenta con parrillas, barras estabilizadoras y amortiguadores. Si no están en buenas condiciones, el peso del rodado lo soportarán los amortiguadores y el resto de las piezas.
La suspensión denominada McPherson reúne en un conjunto el amortiguador y el resorte; así, disminuye el peso total, es más sólido y va unido a la punta del eje delantero.
Algunos vehículos están provistos con suspensiones progresivas, donde el resorte se hace más resistente a medida que aumenta la carga del rodado. Esta suspensión es diferente a la lineal, donde los resortes tienen una dureza constante y se deforman proporcionalmente al peso que soportan.
El resorte está elaborado con acero (material resistente a la fatiga) y la dureza varía según el diseño del vehículo. La durabilidad depende de la calidad y la resistencia del material.
Daños más comunes
Los resortes pueden presentar desperfectos como el vencimiento (hace que el vehículo pierda altura), el óxido (se pica el material y se puede quebrar la pieza), el choque entre los espirales (se deteriora la estructura) y la fatiga (el resorte no retorna a su posición inicial), entre otros.
Ya que junto con los amortiguadores dan equilibrio y estabilidad al vehículo durante el manejo tanto en curvas como en frenadas, para evitar inconvenientes, es aconsejable realizar un control cada 10.000 o 15.000 kilómetros.
Además, es necesario verificar de manera periódica la distancia óptima entre el borde del guardabarros y el centro de la rueda según las medidas de cada automóvil establecidas por el fabricante.
Por otra parte, los especialistas consultados expresaron que es recomendable reemplazar el resorte cada dos cambios de amortiguadores con objeto de tener un óptimo rendimiento del automóvil.
Los daños que tenga el resorte afecta la suspensión, la alineación y la dirección.
Además, genera un desgaste prematuro de los amortiguadores y aumenta la posibilidad que el vehículo pierda estabilidad y por ende el control del mismo, siendo una potencial causa de accidentes.
Fuentes Consultadas: Casa Jonte, Avda. Córdoba 3170, (011) 4864-0443; Automóviles Exclusivos, Juramento 1260, (011) 4780-4300; Iván Secul, Entre Ríos 2578 Martinez, (011) 4717-5000.






