
Presentado pocos meses atrás en Detroit, ya se vende en la Argentina la nueva versión del exitoso modelo de Chrysler.
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Aquello de segundas partes nunca resultan buenas no es aplicable para el flamante Chrysler Neon 2000.
Por el contrario, si ya la línea se caracterizaba por un diseño estético de avanzada, con su techo curvo y una silueta en pronunciada cuña, ahora se le agregan una trompa más envolvente (con nueva parrilla de mayores dimensiones, un generoso faldón inferior y faros extendidos hacia los guardabarros) y un renovado estilo de la cola, muy redondo y afinado (con las luces encastradas en la línea de la tapa del baúl), que le confieren al modelo de Chrysler un aspecto más agresivo y lanzado.
Contribuyen en este logro los arcos de los pasarruedas, mucho más marcados, y el avance del parabrisas (76 mm), en procura de una mejor aerodinámica y más espacio interior.
La renovación de la carrocería incluye un cambio fundamental respecto del modelo anterior: las puertas con marco, que reducen buena parte del ruido aerodinámico a alta velocidad y algunas filtraciones de agua en días lluviosos.
Estas reformas se reflejan en la modificación de las dimensiones del vehículo que, por otra parte, mejoran la habitabilidad interior (50 litros más de volumen). Así, el largo total se incrementó en 26 mm (4390), el ancho en 3 (1711) y la distancia entre ejes es 25 mm mayor (2667). Aunque el despeje del suelo también fue aumentado (8 mm), sigue siendo escaso en la zona frontal (quizás el único defecto del diseño en cuña): en algunas cunetas profundas es inevitable tocar el asfalto con el fender que proteje el carter del motor o raspar la parte inferior del faldón de la trompa. El interior también ganó, decisivamente, con este restyling . La mayor amplitud de la carrocería se manifiesta en butacas más grandes y cómodas, que garantizan una muy buena posición de manejo. Colabora con esto la graduación vertical de la columna de dirección y la regulación en altura de la butaca.
El confort también se ve realzado con comandos de mayor ergonomía y facilidad de uso (por ejemplo, la llave de luces está ahora en una palanca junto al volante) y una amplia consola central con tres portavasos (que a la vez pueden alojar al cenicero móvil) y una cómoda gaveta-apoyabrazo.
Este concepto de ergonomía y simplicidad se extiende, en el caso del vehículo probado por La Nación , un modelo LE con caja automática, a la palanca de comando de esta transmisión, que redunda en una gran comodidad de conducción.
El diseño interior es irreprochable ya que, además de moderno y sobrio en sus líneas, incluye un agradable tablero de instrumentos con esferas de fondo blanco que le confieren una notable personalidad. Mención aparte para la excelente climatización del habitáculo y el funcionamiento del equipo de audio con 6 parlantes (aunque sería mejor con lectora de CD)
Elástico y confiable
Las modificaciones introducidas en la planta propulsora (sistema de inducción de aire, colectores de admisión y escape) no modificaron sustancialmente su potencia (132 HP a 5600 rpm) y par motor (18 kgm a 4600), pero apuntaron a obtener más elasticidad a bajo régimen. Si bien el motor es ágil, no colabora demasiado con él la caja de velocidades automática que sólo tiene 3 marchas. Esta configuración (la tercera incluso es directa), hace que tanto la primera como la segunda sean excesivamente largas, lo que penaliza, inmediatamente, la aceleración desde 0. No así la elasticidad, que sí alcanza muy buenos registros. La velocidad final también es adecuada para moverse con soltura en rutas o autopistas, aunque una sobremarcha haría más descansado el funcionamiento del propulsor.
Las relaciones de caja no colaboran con el Neon en otro aspecto: hacen que el motor suba mucho de vueltas antes de engranar la siguiente velocidad (en especial cuando se presiona el acelerador a fondo), por lo que el propulsor resulta bastante ruidoso, más allá de los esfuerzos por insonorizar el interior.
Buena estabilidad
El comportamiento dinámico no tiene objeciones: las modificaciones en las suspensiones (barras estabilizadoras más robustas en ambos trenes, mayor recorrido y diferentes cargas de resortes y amortiguadores) le confieren al Neon un estupendo confort de marcha y sobriedad, sin perjudicar la tenida y la estabilidad direccional. Los frenos, otro de los sistemas rediseñados, resultan muy efectivos en este modelo LE con caja automática, aunque no estaría mal que el sistema ABS sea provisto de serie y no sólo como opcional.
El precio de casi 24.000 pesos lo pone en una franja muy competitiva, aunque, como se dijo, a pesar de su rendimiento y buen confort -detacados para su segmento- queda en deuda en otros aspectos.
Nos gustó
- Diseño y estética
- Elasticidad
- Habitabilidad
- Confort de marcha
No nos gustó
- Caja de velocidades
- Falta ABS
- Motor ruidoso
- Autonomía






