
Scrap Service, empresa del grupo Techint, se encarga del desguace de los rodados que se adhieren al programa de renovación del parque automotor.
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Existe una única empresa responsable del desguace de los vehículos que se adhieran al plan Canje. Se trata de Scrap Service, compañía de la corporación Techint que nació hace tres años con el fin de convertirse en proveedor de chatarra para las acerías del grupo.
"La chatarra es un insumo relevante para nuestras acerías, representa entre el 40 y el 45% de la carga metálica utilizada -explicó su gerente general, Juan Demin-. Hoy, el 90% de las 350.000 toneladas de material ferroso que comercializamos es adquirido por las acerías de la corporación. Que Scrap Service sea una empresa que comercializa chatarra para un grupo siderúrgico garantiza que el objetivo de su presencia en el plan Canje sea obtener materia prima."
La Secretaría de Industria, Comercio y Minería se puso en contacto con varias entidades que se encargan del desguace y la deposición de fluidos de rodados, y terminó firmando un convenio de exclusividad con Scrap.
"Para el usuario es indiferente que se trate de una o más empresas -consideró Demin-. Si compitiéramos con otra compañía el proceso sería más caro, ya que la forma de licuar los fijos sería más complicada. Además, si hubiera dos operadores, cobrarían lo mismo por el servicio, porque es un problema de economía de escala."
La firma es la encargada de verificar, en representación del Estado, que el vehículo que quiera sumarse al plan Canje esté en condiciones de hacerlo.
Es por eso por lo que en los centros de recepción se verifica que la unidad posea motor, caja de velocidades, transmisión con cuatro ruedas, carrocería, sistema de alimentación, ignición y encendido.
"Cumplimos un papel chiquito pero importante, ya que además aseguramos que las piezas no aparezcan en el mercado de segunda mano, lo que afectaría a la industria de autopartes."
Scrap cobra un canon por sus servicios, que es abonado por el propietario que entrega su auto.
Durante los primeros 120 días del plan, que comenzó el 17 de mayo último, los usuarios que entreguen el vehículo en un concesionario quedan exentos del pago (plan Canje Plus). El concesionario sí deberá abonarlo cuando lleve el rodado a uno de los centros de recepción, pero la terminal automotriz que representa le reintegrará esa suma cuando cierre la operación por la compra de un automóvil 0 km.
Un proceso costoso
"Cobramos porque se trata de un proceso bastante caro -justificó el ejecutivo-. Para transformar un auto viejo en materia prima para la fabricación de acero, hay que separar los elementos contaminantes, básicamente cobre y estaño. Primero se retiran los neumáticos, la batería y los fluidos (aceite, combustible). Todo eso se lleva a centros habilitados para su disposición, ya que el grupo Techint no tiene empresas que hagan ese trabajo. Después se quita todo lo que pueda contener cobre: el radiador, el burro de arranque, el alternador, los cables, la bobina, el carburador, etcétera. Lo que queda se prensa y se convierte en un cubo de acero que mide aproximadamente un metro cúbico y que, en promedio, pesa unos 700 kilogramos."
Según Demin, desguazar un vehículo y convertirlo en chatarra reutilizable "cuesta bastante más de lo que estamos cobrando. No estamos ganando dinero, pero tampoco vamos a pérdida. Para nosotros es un negocio estratégico. Manejamos aproximadamente el 45% del mercado nacional de la chatarra, no podíamos quedar fuera del plan Canje, que puede aportar unas 40.000 toneladas de chatarra, lo que representa entre un 10 y un 15% del volumen que manejamos".
El primer día, sólo dos autos llegaron a General Pacheco. El primero fue un Citro‘n, cuyo dueño descorchó una botella de champagne a manera de festejo. Actualmente, son cerca de 750 vehículos diarios. La cantidad de empleados debió triplicarse: unas 30 personas trabajan en la sede principal de Scrap.
La inversión de la empresa es cercana a 1,5 millón de dólares. "En nuestro convenio con la secretaría se establece que, si recibimos más de 100.000 vehículos en un año, pasaremos a un proceso no ya de separación manual de piezas y prensado en paquete, como el actual, sino a un molino fragmentador, que es un equipo que tritura todo el auto y después, por separación magnética, se obtiene el material ferroso. El desembolso que demandará se calcula en unos seis millones de dólares", concluyó Demin.






