
El nuevo diseño del Toyota Corona se presenta en la Argentina equipado con un motor TDi de 2 litros que entrega 90 CV.
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El porte señorial y elegante, las suntuosas suspensiones y el amplio espacio interior que caracterizan al Toyota Corona, marcan un estilo emparentado con el de automóviles de alta gama y un diseño con aire más europeo que japonés.
Son estos puntos los que, evidentemente, concretan el concepto general al que apuntaron los diseñadores del Corona, un vehículo sobrio, que además agrega un excelente nivel de equipamiento y confort, junto con una planta motriz de buen rendimiento en lo que respecta a la combinación de prestaciones y consumo.
Dentro de un diseño armónico en sus líneas externas e internas, la amplio espacio interior marca uno de los puntos sobresalientes de este Toyota: la habitabilidad. Como muestra sobra un botón: la distancia entre el asiento trasero y el del conductor, fluctúa entre los 18 y los 41 centímetros, medida más que suficiente incluso para personas de estatura elevada. Esto, sumado al generoso ancho de la unidad, hacen que disponga, realmente de 5 plazas (ver recuadro).
Desde el punto de vista mecánico, el Corona cuenta con un motor turbodiesel con intercooler de 90 CV y algo más de 20 kgm, que muestra valores más que aceptables de velocidad final (175 km/h) y recuperación en las marchas altas, siempre y cuando las revoluciones se mantengan por encima de las 2000 vueltas. Por debajo de este régimen, el propulsor del Corona es excesivamente lento para reaccionar. Además, como la mayoría de los turbodiesel, las dos primeras marchas tienen relaciones muy cortas (lo que produce una caída de vueltas bastante pronunciada entre primera y segunda), mientras que las altas son largas; sin duda para reducir el consumo.
Este último es otro de los puntos por destacar en el Toyota Corona. La planta motriz rinde muy bien en este aspecto (un promedio de 6,9 litros cada 100 kilómetros), más allá del tamaño y el peso del vehículo (1280 kilogramos). Pero también colabora con ella, indudablemente, un impecable coeficiente aerodinámico (Cx) de 0,31. Esta cualidad se combina con un depósito de combustible de 60 litros para redondear una autonomía óptima de más de 420 kilómetros.
Las suspensiones, como se dijo, proporcionan un confort de marcha impecable por su suavidad y capacidad para copiar los desniveles del camino, sin golpear nunca contra el piso. Lo mullido no quita que el comportamiento dinámico sea muy bueno, más allá de un marcado rolido en curva producto, claro está, de la configuración blanda del esquema de suspensión (McPherson adelante e independiente con brazos transversales dobles atrás).
Para culminar el aspecto dinámico, los frenos (de discos ventilados en las ruedas delanteras y tambores autoajustables en las posteriores) cumplen su función de manera eficaz gracias al siempre útil aporte del sistema ABS antibloqueo.
Cómodo y seguro
La ergonomía del habitáculo queda a salvo con una confortable posición de manejo (se puede regular la inclinación de la butaca y variar la altura de la columna de dirección) y una sobria disposición de los comandos y de la palanca selectora de cambios. Esta última tiene recorridos entre cambios muy amplios, lo que puede resultar un poco molesto para algunos conductores, pero es suave y precisa.
No son muy cómodas, en cambio, las teclas de los levantavidrios, ubicadas sobre la puerta, pero en una posición muy atrás que obliga a buscarlas; además, de noche, carecen de iluminación, salvo la tenue leyenda Auto de la correspondiente a la ventanilla del conductor. Por otra parte, es curioso el funcionamiento de la traba centralizada que, desde adentro, no permite siquiera abrir la puerta delantera izquierda.
Con algunos detalles de terminación mejorables (como algunos plásticos), el Toyota Corona TD 2.0 contiene un buen equipamiento de confort y seguridad (incluye airbags laterales), redondeando un vehículo sobrio, elegante, de líneas fluidas y adecuado rendimiento.
Espacios de gran amplitud
El espacio interior, su habitabilidad y la gran capacidad del baúl son características distintivas del Toyota Corona.
El conductor, sin importar su altura y complexión física dispone, según el reglaje en extensión de su butaca, de 36 a 59 cm entre el respaldo de ésta y el volante y de una altura máxima de 97 cm. Por su parte, el siempre crítico espacio para las piernas en los asientos posteriores no es problema en el Corona: otra vez según la ubicación de las butacas delanteras, la dis-tancia para las piernas varía entre 18 y 41 centímetros.
Los pasajeros posteriores también están provistos de un práctico apoyabrazos central rebatible que incluye apoyavasos y una bandeja portaobjetos de generoso tamaño.
El bául, por su parte, es enorme: sus 500 dm3, su ancho (1710 mm) y profundidad 109 cm, garantizan que ninguna valija, bolso o paquete queden afuera.
Un completo sistema de seguridad
Entre sus sistemas de seguridad, el Toyota Corona incluye no sólo airbags frontales para el conductor y acompañante: también incorpora sendas bolsas de aire laterales, de gran eficacia en caso de un impacto de costado. Un conjunto de senso-res determina, según el ángulo de choque, cuál de estos airbags debe ser disparado.
Estos dispositivos se comple-mentan con cinturones de seguri-dad delanteros con pretensores y limitador de fuerza. En caso de colisión, el sistema rebobina los cinturones para evitar un desplazamiento excesivo hacia adelante, pero si este ajuste resulta excesivo, el limitador cede la presión para evitar lesiones en el pasajero. Además, para mejorar el confort y su eficacia, los cinturones pueden ser regulados en altura.
Por otra parte, también la estructura del techo y los parantes están diseñados y construidos para absorber energía de los impactos, en procura de resguardar la cabeza de los ocupantes.
El Corona también incluye un dispositivo ABS para evitar el bloqueo de las ruedas (y la consiguiente pérdida en el control de la dirección del vehículo) en frenadas de emergencia. El sistema se aplica tanto en el tren delantero (con discos ventilados de 26 cm de diá-metro) y trasero (con los clásicos tambores autorregulables).
Nos gustó
- Habitabilidad
- Equipamiento y confort
- Consumo
No nos gustó
- Cierre centralizado
- Terminación mejorable
- Recorrido de la selectora






