
Reglas del mar VI
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Hemos visto en los anteriores artículos que el reglamento para evitar abordajes considera que los barcos de motor deben apartarse de la derrota de los barcos de vela, considerando a éstos cuando tienen la o las velas izadas y su motor no funciona.
No es una regla de hierro, porque, por ejemplo, basta con que el barco motorizado se encuentre a la deriva -o sea, sin gobierno-, o que esté realizando operaciones que le impiden alterar su rumbo de navegación, para que quede exonerado de su obligación y, en cambio, se inviertan los papeles, como veremos más detalladamente en otra nota.
También se trataron las reglas, muy simples, de convivencia entre barcos de motor que navegan con rumbos que presagian colisión; ahora le toca el turno a los veleros entre sus pares.
Los derechos de paso entre veleros parten de la definición de la palabra amura. Amura es el lado del barco que primero recibe el impacto del viento. Supongamos que un barco de vela va navegando desde el Oeste hacia el Este, y que el viento es Norte, es decir que proviene del Norte y va hacia el Sur; entonces ese barco está amurado a babor, porque esa banda es en la que primero incide el viento.
Dada la disposición de los velámenes modernos, asimétricos, entonces la vela mayor y, en su caso, los foques de proa, se dirigen espontánea y automáticamente desde la línea de crujía, en donde están amurados o afirmados, hacia sotavento.
En el ejemplo, la o las velas de ese barco han girado hacia estribor (sotavento), dado que el viento las golpea por babor.
Conclusión un tanto desconcertante: la amura de un barco es la banda opuesta a la que se encuentran dirigidas sus velas y, a los efectos reglamentarios, la vela que determina la amura es la mayor.






