
No se puede conducir bien sin una adecuada posición de manejo. Todo lo que hay que tener en cuenta antes de poner el vehículo en movimiento
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No son pocas las personas que aprendieron a conducir en el auto de un familiar. Y es muy probable que el instructor de turno haya sido el padre, el tío, un primo o un amigo.
A su vez, el maestro también aprendió de la misma manera. Es decir una transmisión de generación en generación, donde se mezclan los consejos recibidos más los agregados de las experiencias de cada persona.
Pero, y siempre hay un pero, lo que pocos saben es que en la mayoría de los casos a los profesores de turno se les olvidó enseñar la a . Y así, todo lo que sigue cuesta más.
Cuando pregunto en rueda de amigos cuál es el punto de partida para conducir correctamente, pocos aciertan con la respuesta. Todo comienza con una correcta posición de manejo. Para decirlo de manera clara y sencilla, hay que estar bien sentado.
La razones son claras y sólo quienes han pasado por una buena escuela de conducción las conocen.
Estar con los brazos y las piernas extendidas al estilo Fórmula 1 es incómodo. En viajes largos se sufren calambres; además, en maniobras donde hay giros exigidos la espalda deja de estar apoyada en la butaca, y las manos, en lugar de manejar el volante, sólo se aferran a él, con los riesgos consecuentes.
Para conducir un vehículo sólo disponemos de los pies y las manos. Por eso, estar bien sentados no solamente tiene que ver con el confort, sino, principalmente, con la seguridad. Unicamente con una correcta posición de manejo podremos realizar las maniobras adecuadas para cada situación.





