
Desde la Segunda Guerra Mundial, los conceptos tradicionales encarnados en las motos Custom, Cafe Racer, Scrambler y Naked parecen inmunes a las modas; la personalización, además, está más viva que nunca
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Toda regla suele tener una excepción y eso sucede con las motos estilo Custom para las que el paso de los años parece producir un efecto contrario al que sufren la mayoría de las cosas. Con un estilo único y personal, siempre están a la moda. Su renacimiento es permanente, y este nuevo siglo trajo, además, un crecimiento marcado.
Si bien no hay un punto de partida preciso en la historia de las motos Custom, sí son muchos los que coinciden en que su origen se dio a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Impulsadas principalmente por marcas como Harley Davidson, Triumph e Indian, las Custom fueron ganando un espacio que con el correr del tiempo se amplió. En la actualidad, en un marco de crecimiento general de las motos, se las sigue viendo con aquel estilo que las llevó a la fama.
“El crecimiento de las motos es un fenómeno que se aprecia en todo el mundo. Hay una moda de la que no solamente son parte las motos Custom sino que hay varios estilos. Por ejemplo, están de moda las Cafe Racer, las Scrambler y, lógicamente, las Custom. Son todas personalizaciones de variados estilos que las podemos ver en todo el mundo. Considero que todo esto nace a partir de que el motociclista hoy está mejor visto. En la actualidad, muchos salen del trabajo y les da placer juntarse con amigos e ir a dar una vuelta en moto. Hay más unidades en circulación y la gente, sin importar la marca y el estilo, disfruta de andar”, le relata a la nación Nicolás Macaggi, cordobés de 42 años y socio fundador de Pacorro Kustom (www.pacorrokustom.com).
Aquella moto clásica surgida en Gran Bretaña a mediados del Siglo XX causó tal admiración que fue imitada en muchos de sus aspectos. No obstante, el auge llegó cuando los usuarios comenzaron a animarse a modificarla de acuerdo a sus gustos y preferencias, llegando a tener una moto ciento por ciento personalizada.
“Lo que se ve ahora es que se han modificado motos ochentosas al estilo clásico o de carrera; las motos Custom, las Harley especialmente, son las que más llaman a la customización por parte del usuario. Arranca quizás de un cambio de guiño o de la patente, de algo chiquito, y a veces se va haciendo mucho más hasta terminar con una modificación más completa, más extrema, como puede ser la pintura o cortar un guardabarros”, agrega Macaggi, para quien, lógicamente, su trabajo es su pasión y la disfruta con una Harley Davidson 1200, una Indian y una Honda 750, estilo Cafe Racer.
Mantener el rumbo
De parte de las marcas, también son conscientes de toda esta tendencia y por eso, lógicamente, le siguen el rumbo, convirtiéndose en un factor determinante en algunos casos.
“La moto Custom siempre termina estando vigente, independientemente de las tendencias del momento. No pierde a su público. Las Custom no pasan de moda; nuestro producto es un poco un bastión de eso. Es una moto que el éxito lo basó en lo clásico. En nuestro caso, la marca ha seguido incrementando el catálogo de accesorios. A todos los usuarios les encanta jugar con la personalización de las motos y eso está bueno porque también hace gala de la relación del cliente con el producto”, sostiene Juan Gabba, presidente de Harley-Davidson Argentina. Sin embargo, para Gabba no solamente es patrimonio de las motocicletas el resurgir de lo clásico. “Esto va más allá del producto. Se ve en los autos, en las motos, en los relojes y en muchas cosas. Hay marcas que han reeditado modelos que fueron un ícono, que se dejaron de fabricar y que hoy en día se volvieron a poner de moda. Se avanzó demasiado para lo que el mercado podía asimilar como renovación, como algo moderno, y creo que por eso mismo se está volviendo un poquito a esa necesidad de mostrar el carácter, de exponer un modelo distinto. En definitiva, a identificarse mejor”, argumenta Gabba.

La trilogía necesaria para la existencia de este fenómeno se completa con los usuarios, los audaces que se animan a los cambios, en algunos casos radicales.
“La moto 0km puede parecer una moto más; ahora, cuando uno le va haciendo modificaciones cambia notablemente. En mi caso, compré una Zanella Sapucai 150 y la fui modificando. Le cambié el rodado por uno más ancho, las luces, el tablero, el manubrio, el asiento. Lo hago porque me gusta el estilo, porque queda más linda, porque funciona mejor y, además, porque así es diferente de la que está en el mercado; entonces, la única manera de tenerla es hacerla uno mismo. Y la verdad que pareciera que todo esto resurgió porque lo que quieras ponerle a la moto lo conseguís. Más cerca o más lejos, pero lo encontrás”, relata Ezequiel Córdoba, un apasionado por las dos ruedas, que además también practica el Motocross.
Manos a la obra
Para el ojo del espectador no especializado la mayoría de las motos pueden lucir de manera similar, pero cada una tiene sus características especiales. “La modificación ya no sólo atrapa a las Custom, se empezaron a ver de todos los estilos. El usuario se va metiendo con la customización. Arranca muy tímido, pero después se mete más y no para”, asevera Macaggi, que luego de una década de trabajo en solitario decidió unirse a Leonardo Rowsco, quien también tenía una experiencia similar, y en 2007 fundaron la empresa que tienen en el corazón de Barrio Alberdi, en plena ciudad de Córdoba.
De acuerdo a su relato, realizar el trabajo de la customización desde cero implica un promedio de entre 90 y 180 días. Hay casos en lo que se necesita más tiempo por la mecánica y por los repuestos que no se consiguen, sobre todo entre las marcas italianas e inglesas.

Otro factor de relevancia es que existe un patrón a partir del cual se realizan los cambios con la participación, incluso, de las fábricas o el aftermarket. “Las customizaciones ya formaron patrones y sobre las tendencias se puede trabajar. Además, tuvimos una inundación de gente joven; nos encontramos con un público que sabía perfectamente lo que quería. Esta nueva generación tiene la información, procesan distinto algunas cosas, pero saben lo que hacen. E incluso son más audaces cuando se lanzan a hacer algo así. Nosotros por ahí somos más cautos, ellos van directo”, expresa Gabba, quien considera que los jóvenes encontraron una salida económica en esto, lo generó un cambio.
En sus inicios, las personalizaciones se daban en los modelos de alta cilindrada. Hoy, y cada vez más, hay mucha gente que lo realiza en motos de baja cilindrada, que predominan en el tránsito de las grandes ciudades.
Este es el caso de Córdoba, quien puntualiza su decisión: “Es cierto que con la plata que gasto personalizando mi moto me podría comprar una de más potencia u otro tipo. Pero, a mí me gusta esta moto y la personalizo a mi gusto. Usar la moto que uno personaliza genera una sensación especial. Por ejemplo, el día que le cambié el rodado la sentí distinta, mucho más placentera de manejar. Y ese encanto de cambiar cosas a tu gusto es lo que hace que la customización siga”, señala este orgulloso dueño de una atractiva Tracker.
No solamente desde los talleres, que hay muchos y están distribuidos por todo el país, salen los modelos que vemos en las calles o en las rutas de la Argentina. Desde hace un tiempo, son varias las marcas que apuestan por sumarse a dicha movida con sus creaciones.
“Ducati y BMW, por ejemplo, están lanzando motos de baja cilindrada para la ciudad que ya vienen de fábrica customizadas. Lógicamente se las puede seguir modificando. Por ejemplo, en nuestro caso, hicimos algunas Ducati Scrambler y son muy lindas para trabajar. Fuera de las Harley, cosa que antes era muy exclusivo, los usuarios de las otras marcas se están animando”, asegura Macaggi, quien sostiene que a pesar de que se tocan y modifican muchos aspectos en los rodados hay algo que no se negocia: la seguridad.

“A las ciclísticas tratamos de dejarlas originales, de no modificar eso para no variar el avance o cómo dobla la moto. Eso lo respetamos mucho. Y cuando hacemos una modificación de horquilla, por ejemplo, tratamos de respetar la altura de la moto y del avance. A la calle la moto sale con todos los elementos de seguridad: guiño, guardabarros, luz alta, baja y de posición, etcétera. Por más que esté customizada, esos elementos están”, resume el artista, una parte fundamental en esta historia de la customización, esa moda añeja que logra reverdecer cuando el tiempo se lo requiere.






