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John Cooper, el famoso creador inglés que transformó un pequeño vehículo en una leyenda, murió el 24 de diciembre de 2000 en Londres, Inglaterra, a los 77 años.
Cooper era hijo del diseñador y piloto Charles Cooper y desde muy temprana edad manifestó su interés por todo lo relacionado con el mundo del automovilismo.
En 1946, padre e hijo fundaron la Cooper Car Company y se establecieron como especialistas en un pequeño garaje de la British Motor Corporation.
Los dos consiguieron éxitos en la Fórmula 3, a principios de los años 50, construyendo un automóvil con un motor de motocicleta de 500 cm3 atrás del conductor, un concepto inusual para esa época.
Cualquier duda con respecto a la eficiencia de su invento fue despejada cuando en 1958, Stirling Moss ganó con un Cooper Coventry Climax el Gran Premio de la Argentina. Esta fue la primera carrera por el campeonato mundial ganada por un automóvil con motor trasero.
Los autos de Cooper ganaron el campeonato mundial de constructores en la Fórmula 1 en 1959 y 1960, mientras que Jack Brabham, con su Cooper Coventry Climax conquistó el mundial de pilotos para el equipo en ese mismo período.
Tres años después, los motores traseros eran la norma en la categoría mayor del automovilismo deportivo.
Una exitosa transformación
John Cooper le dio prestaciones deportivas a la genial idea de Alec Issigonis: el Morris Mini. Su preparación lo llevó a que se lo conociera como el Mini Cooper, que se vendió por primera vez al público en 1961.
Fue un enorme éxito tanto en Gran Bretaña como en otras partes del mundo por su desempeño deportivo.
Cooper, al preparar al Morris Mini, acondicionó el motor, modificó la carrocería e ideó una pintura bicolor verde y blanca que, según comentarios de ese tiempo, lo distinguían como la Cenicienta de los caminos y como Un pequeño rey de la velocidad, que enamoró a miles de apasionados del manejo deportivo.
Por su dimensión y su capacidad en las carreras, se convirtió en una máquina casi inalcanzable en su categoría y en una carta de triunfo segura para sus conductores.
El Mini Cooper tuvo un gran éxito como utilitario y como coche de rallys, convirtiéndose en el primer automóvil británico que ganó el campeonato de Europa de esta disciplina del motor, en la que se adjudicó tres veces el Rally de Montecarlo.
La versión del motor de 1275cc vio la luz en 1967, y su gran potencia se puso inmediatamente en acción. La primera vez que el MiniCooper S de 1275cc participó en una carrera ganó el Rally Tulip con el finlandés Timo Makinen al volante.
También, por aquellos años, fue inmortalizado en muchas películas como, por ejemplo, en Un trabajo en Italia , con Michel Caine como protagonista.
Fanático del trabajo, Cooper, que fue nombrado el año último Comandante de la Orden del Imperio Británico, se dedicó a seguir de cerca el desarrollo de los rediseños del mini hasta sus últimos días.
John Cooper, el creador del mito, el amante constante de los motores, el que fundó y dirigió una escudería en la F1, en la que tuvo a pilotos como Stirling Moss y Jack Brabham, supo dejar una huella que hace inolvidable su paso por el mundo de los autos de F1.






