
Por ser el combustible más económico, más de un millón de vehículos están convertidos. Cuidados indispensables para evitar inconvenientes
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Luego de la crisis y la devaluación, el gas natural comprimido (GNC) es, sin duda, el sistema que logró que muchos automovilistas pudieran circular con su vehículo, debido a que resulta un combustible tres veces más económico que la nafta de 98 octanos, cuyo valor es el más costoso.
Por el alto índice de usuarios que se inclinaron por esa fuente de energía, puede suceder que por falta de mantenimiento, en las calles de la ciudad se perciba olor a gas al pasar frente a los automóviles.
Lo cierto es que este sistema debe controlarse con frecuencia para evitar posibles fugas y además el propietario debe tomar precauciones para que el motor, concebido para ser alimentado a nafta, no lleve las de perder al convertirlo a gas.
Existen controles oficiales que el usuario de GNC debe realizar obligatoriamente. Según normas del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) GE 1-144, "es responsabilidad del dueño concurrir una vez al año a un taller especializado para renovar la oblea. Para que ésta sea otorgada, se controla si el equipo instalado está homologado por el ente regulador y se verifica el estado de las instalaciones y la sujeción del cilindro".
La otra revisión exigida se realiza cada cinco años y tiene como fin corroborar si el tubo de carga está en condiciones de continuar por otro período más.
Los cilindros contenedores se encuentran sometidos al esfuerzo de fatiga: cada vez que se carga y se descarga se produce un "ciclo" que disminuye su resistencia.
Para verificar su estado se realiza un ensayo hidráulico para determinar si está en condiciones de soportar el esfuerzo de fatiga por otros cinco años.
Control y preservación
No basta con renovar la oblea para que todo el conjunto funcione correctamente.
El usuario tiene que realizar una manutención programada para que el propulsor brinde un funcionamiento óptimo.
Para cumplir al pie de la letra con los requerimientos es necesario tener un almanaque y el cuentakilómetros en cuenta:
- Cada 15.000 km es necesario controlar que la instalación eléctrica trabaje en forma eficiente, que no haya formación de óxido en las conexiones.
- Cada 30.000 km el vehículo debe ser examinado por un instalador habilitado para verificar que no haya acumulación de aceite u otros residuos en el interior del reductor de presión.
- El usuario de un auto impulsado con GNC debe realizar controles periódicos para constatar que el filtro de aire no esté sucio, debido a que esto modificaría la correcta relación aire/gas natural y perjudicaría al motor.
- Dos veces al año hay que vaciar el contenido del sistema de enfriamiento del motor y reemplazarlo con agua desmineralizada y anticorrosivo-refrigerante.
- Es fundamental que el sistema esté limpio para que pueda funcionar correctamente el regulador de presión que alimenta el motor.
Todo vehículo convertido a GNC necesita la utilización diaria de nafta para lubricar los conductos de alimentación y no permitir que se altere en el tanque de combustible.
La razón es que este derivado del petróleo contiene una mezcla de hidrocarburos que se degrada con el tiempo y puede obstruir las mangueras, los filtros, el carburador o el sistema de inyección.
Por otra parte, las naftas tienen distintos puntos de ebullición, que se pierden por evaporación y dejan un carburante que no reúne las características necesarias para operar un motor.






