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Construido en la planta de Arese (Milán), el motor que impulsa al Alfa Romeo 166 responde a las expectativas que siempre despierta la prestigiosa marca, al brindar con sus 2959 cc una de las potencias específicas más altas entre los de su clase: 226 CV a 6200 rpm, en tanto su torque muestra valores más que interesantes al alcanzar un máximo de 28 kgm a 5000 rpm.
Es un V6 de cilindros dispuestos a 60º, de 4 válvulas por cilindro, cuyo rendimiento ha sido opotimizado mediante recursos como la refrigeración de los pistones por medio de un sistema de lubricación por chorro de aceite y el empleo de un intercambiador de calor aire-aceite. También, resulta novedoso el dispositivo electrónico de control de la mariposa (driving by wire), por el cual el modo de apertura de ésta (gradual o más rápido) puede ser elegido por el conductor a través de un pulsador situado en la consola, lo que le permite adecuarlo a su estilo de manejo y a las condiciones de tránsito.
Pero donde tal vez más se perciba el afán de innovación tecnológica que siempre ha caracterizado a Alfa Romeo es en el reducido ángulo entre las válvulas, cuyos 37º, infrecuentes en motores de línea, ubican a éste en la dirección de los desarrollos de las plantas motrices de Fórmula 1. La tendencia hacia una progresiva disminución de ese valor angular ha estado hasta ahora limitada por cuestiones de diseño estructural de las tapas de cilindros, que en este caso han logrado superarse, para redundar en el excelente rendimiento que evidencia.
De este modo, la casa italiana se muestra fiel a su espíritu, en el que la investigación rigurosa forma alianza con la creatividad para buscar estar siempre un paso adelante: años atrás, con la presentación del primer automóvil de gran serie con motor de doble árbol de levas a la cabeza; hoy, con este producto de esmerada elaboración, digno representante del linaje Alfa.






