
Itinerarios
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El río Paraná de las Palmas limita por el Norte lo que se conoce como Primera Sección de las islas del Delta, la más popular. La Segunda Sección, agreste y menos poblada, merece ser más visitada por los navegantes deportivos.
Un itinerario introductorio a la misma, de fácil ejecución, consiste en recorrer el río Luján hasta la desembocadura del Canal de Vinculación, justo enfrente al puerto del Yacht Club Argentino.
Subiendo por dicha vía de agua, al llegar al cruce con el río San Antonio hay que acercarse mucho a la costa sudeste, casi tocando los árboles, porque en el otro sector hay muy poca profundidad.
De allí en adelante todo consiste en remontar el Urión, el que al llegar al Canal del Este cambia de nombre, pero no de dirección, y se llama Honda.
A poco, se divisa el imponente cauce del Paraná de las Palmas, el que hay que cruzar oblicuamente hacia estribor, arrumbando al Este. Hay dos maneras de hacerlo, ya sea dejando una pequeña isla justo en la entrada del Honda por el Norte, o bien por el Sur.
Cruzado el Paraná, se divisa en su margen izquierda un gran aguaje, el que se conoce como El Sueco. Ahí se puede fondear con ancla pesada y mucha cadena, porque la corriente que baja del Nordeste suele ser muy fuerte.
El lugar, abierto, ventilado, de aguas limpias, es salvaje, y bien vale la pena conocerlo, pero no es aconsejable, si no se conoce la zona, ingresar por él a los Bajos del Temor, por la poca profundidad de los mismos.
Al entrar en El Sueco, por estribor, aparecen sucesivamente dos islas, la Lucha y la Nutria, entre las cuales también hay agua suficiente para fondear tranquilo.
A los aficionados a la pesca les puede interesar saber que por esos parajes hay notables cachorros (surubíes de mediana talla), especialmente de noche; dorados, chafalotes y hasta manduvíes y manduvás, estos últimos capturables al atardecer con líneas de flote y carnada blanca.
Considerando que desde el río Luján, a marcha de planeo con las obligadas frenadas para proteger costas y otros barcos que se cruzan, el tiempo empleado a la ida no supera la hora y a la vuelta los 45 minutos, El Sueco se convierte en un lugar candidato a más de una visita, y lejos, muy lejos, del mundanal ruido.
Nuestro Delta tiene esas agradables sorpresas. Aprovechémoslas.






