
El pequeño león volvió al ruedo con la impronta de su estética sport, a la que suma más potencia, un alto nivel de performance y gran equipamiento de confort y seguridad
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Al segmento de los compactos le faltaba esos modelos picantes, que hacen las delicias de quienes buscan una conducción más deportiva y divertida. Con una oferta reducida apenas a pocos modelos (MINI Cooper, Alfa Romeo Mito y alguno que otro más) las posibilidades de elegir un compacto deportivo eran realmente escasas. Por eso, el regreso del Peugeot 208 GTI es más que bienvenido, ya que este modelo, que originalmente llegó a nuestro país en 2014 y que luego dejó de comercializarse aquí por razones de mercado, estaba haciendo falta.
Importado de Francia, esta última generación trae cambios notables. En el exterior tiene una estética más agresiva, con una nueva parrilla más ancha e integrada totalmente al también completamente renovado paragolpes de líneas puntiagudas y robustas; en los laterales, las líneas de carácter se profundizaron, y en la cola se destaca el nuevo alerón y las flamantes ópticas con las luces en forma de garras. Esa deportividad también está presente en los numerosos detalles en cromado y rojo, como las pinzas de freno y el doble caño de escape.
El interior sigue destacándose por la calidad de los materiales y las terminaciones, y por el buen nivel de equipamiento, que incluye pantalla táctil de 7", tablero rodeado por leds rojos y techo con leds en azul. Pero más allá de ese espíritu deportivo con el que se dotó al interior, un punto a atender es la posición de manejo: si bien tanto la butaca (de estilo deportivo y tapizada en una combinación de cuero y tela) como el volante (pequeño y ergonómico) ofrecen múltiples opciones de regulación, la configuración que responde al concepto i-Cockpit de la marca hace que cuando se acomode el volante en altura éste tape casi por completo los relojes del tablero, lo cual obliga a bajar el volante a una posición que demanda un tiempo de adaptación. Por otra parte, más allá de que cuente con cinco asientos, estamos en un auto que ofrece mucha comodidad para los dos pasajeros de adelante.
Lo que impulsa a este pequeño correcaminos es el conocido, probado y confiable motor THP 1.6 de cuatro cilindros con turbocompresor, inyección directa e intercooler, al que se lo ha sobrepotenciado para llevar su poder a 208 CV y así superar, incluso, el de la versión anterior (tenía 200 CV); lo mismo pasó con el par motor, que subió de 28 a 30,6 kgm. A este impulsor, el más poderoso del segmento, se acopla una transmisión manual de seis velocidades bien relacionadas y más bien cortas, para lograr un conjunto de un rendimiento realmente excepcional y definitivamente explosivo. Los números lo confirman: acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos, recupera de 80 a 120 km/h en cuarta en casi 5 s y en quinta lo hace en 6,4 s; además, llega a una velocidad máxima de 225 km/h, según lo que se pudo medir en circuito. Pero más allá de esos números, lo destacable es cómo el conjunto otorga toda esta potencia en cualquier condición de conducción, ya sea arrancando desde cero o cuando se le requiere reacción en velocidad, transmitiendo una sensación de que siempre tiene un poco más para dar.
Picante, divertido, explosivo, el manejo es sencillamente memorable, mostrando mucho aplomo en rectas y gran agarre en curvas de todo tipo con casi nulo rolido; esto, en parte, obedece a las bien regladas suspensiones y a una dirección progresiva, que responde de maravillas, y también a los elementos de seguridad activa que responden a la perfección, ya que los frenos (discos ventilados adelante y sólidos atrás), con ABS y distribuidor electrónico, reaccionan extraordinariamente y logran detener el auto desde 100 km/h a 0 en 39 m, mientras que el control de estabilidad (ESP) hace su parte. En lo que respecta al andar en ciudad, la dureza de las suspensiones y el ronco sonido del motor pueden llegar a incomodar a algunos, pero por lo demás tiene una reacción y una maniobrabilidad excelente.

La seguridad se completa con seis airbags, limitador de velocidad, encendido automático de las luces de emergencia y el nuevo Active City Brake, el frenado automático que se activa cuando se circula a menos de 30 km/h y los sensores delanteros detectan un riesgo de colisión y no registran que el conductor atine a frenar.
En cuanto a los consumos, en ciudad muestra promedios de casi 11 litros cada 100 km, mientras que en ruta a 120 km/h requiere unos 7,5 L/100 km; claro que si se lo pisa, esos valores van creciendo de forma exponencial...
El precio es de 534.600 pesos. Más allá de todo, el regreso del 208 GTI marca el retorno de un modelo deportivo y bien picante con envase compacto.






