
El aumento de los combustibles líquidos después de la devaluación hizo que los gasoleros perdieran gran parte de su atractivo como vehículos económicos y el gas ganó terreno entre los usuarios
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Con la llegada del verano, también es la hora de los viajes ruteros a los diferentes centros de vacaciones del país.
Preparar el automóvil, alquilar un departamento o una casa y otros gastos hace que la economía de la familia deba revisarse con cuidado. Dentro de ese plan de gastos, el combustible es un factor más para tener en cuenta.
Con el actual valor de las naftas, el gasoil y el GNC, el costo operativo de un automóvil varía sustancialmente según el tipo de combustible que se utilice.
Cada una de estas soluciones técnicas tiene ventajas y desventajas que siempre deben tenerse en cuenta. Además del bajo costo, en los viajes también juegan otros factores, como la autonomía en el caso de un trayecto largo y las bocas de carga en lugares más alejados.
Menos costo
Desde el punto de vista de la rentabilidad, con el actual panorama de precios de los combustibles, el GNC aparece con clara ventaja sobre el gasoil y, obviamente, mucho más sobre la nafta.
Desde el fin de la convertibilidad hasta hoy, aunque por acuerdos entre el gobierno y las empresas los precios se mantienen congelados desde hace bastante tiempo, la nafta súper de 95 octanos se incrementó un 90%, mientras que para el combustible diesel la suba fue del 130%. Aunque el GNC también creció, la proporción sólo alcanza un 14 por ciento.
La rentabilidad de este último combustible se observa con claridad en la infografía que acompaña esta nota.
Otras ventajas son el menor grado de contaminación ambiental y una mayor limpieza general en el motor que prolonga la vida del aceite y las bujías.
Pero el GNC en motores diseñados para funcionar con nafta también tiene algunas desventajas técnicas: la merma de potencia alcanza hasta un 12%. Lo que redunda, obviamente, en menos velocidad máxima y capacidad de aceleración.
Otro punto flaco es el de la autonomía. Las cargas de combustible, en función del vehículo y su uso, deben hacerse en un rango entre 100 y 175 kilómetros.
Además, se debe lidiar con el mayor peso que implica el cilindro de gas y la drástica disminución de la capacidad del baúl en la mayoría de los casos.
Desde el punto de vista de las finanzas, si usted va a adquirir un auto con equipo de GNC de fábrica tenga en cuenta que, en promedio, tiene un encarecimiento del 13,8% sobre el auto naftero que sirve de base (tomando los modelos VW Polo, Fiat Siena, Chevrolet Corsa y Peugeot Partner como testigos).
En caso de vehículos usados con carburador, el costo del equipo, con cilindro de 60 litros, ronda los 2130 pesos. Para un auto dotado de inyección, en tanto, la cifra trepa a los 2390 pesos.
En síntesis, El GNC requiere una inversión inicial importante, pero luego de determinado kilometraje el ahorro justifica el gasto.
Ecuación favorable
La ecuación entre los vehículos con GNC y diesel mientras duró la convertibilidad era pareja, ya que el precio de uno y otro era de 0,370 y 0,614. Pero ahora un litro de gasoil es 2,8 veces más caro que el metro cúbico de GNC.
Además, como los precios de un 0 kilómetro con GNC y un diesel son casi idénticos en promedio (para los cuatro modelos mencionados) el punto de corte de la rentabilidad es mucho antes (ver infografía).
Más allá de esto, los vehículos diesel tienen algunas ventajas operativas: menor consumo de combustible, mayor autonomía y una durabilidad que se extiende con facilidad hasta los 300.000 kilómetros, entre otras.
En conclusión, con el actual cuadro de precios y si el kilometraje anual del vehículo es alto, el GNC resulta claro ganador. En cambio, si el auto se usa poco hay que evaluar muy bien si el gasto del equipo de GNC se justifica. Finalmente, si se hace mucha ruta, quizá la opción adecuada es el diesel.
Cálculo del gasto según el consumo para tres versiones del Polo
El gráfico adjunto ilustra a partir de qué kilometraje cada mecánica pasa (o no) a ser más rentable que las otras según los precios de los combustibles. Pero éste no es un valor fijo: varía para cada modelo, en función del precio y el consumo específico.
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En este ejemplo se tomó como base el Volkswagen Polo Classic Format 1.6 con nafta y GNC, y su similar 1.9 diesel. Como puede observarse, en principio el vehículo naftero es el más rentable, por su menor precio de adquisición.
Pero después de unos 30.858 kilómetros, el vehículo con GNC pasa a ser más rentable, mientras que el diesel lo logra después de los 37.080.
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¿Qué ocurre entre el GNC y el diesel? Los precios de venta son muy similares, por lo que la diferencia se basa, estrictamente, en el valor del combustible.
Por eso, luego de 23.105 kilómetros, el Polo que funciona con GNC pasa a ser más rentable que su hermano gasolero.
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Para los cálculos se tomaron los precios de combustible sugeridos para la red de estaciones de servicio de Repsol-YPF. Nafta súper 95 octanos, 1,864 peso; gasoil, 1,344, y GNC, 0,415. Aunque este valor varía bastante entre las diversas bocas de expendio.






