
La Mitsubishi L200 Sport se modernizó. Tiene motor turbodiesel y transmisión con caja automática. Calidad y prestaciones para disfrutar en cualquier terreno
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La Mitsubishi L200 vuelve al ruedo en el competitivo segmento de las pickups compactas.
Sin embargo, la propuesta de la marca japonesa con su flamante camioneta queda clara con la denominación Sport. Más que a los usuarios que usan el vehículo para el trabajo, esta L200 apunta a los que pretenden una pickup versátil, con alto equipamiento y confort, lista para disfrutar del tiempo libre.
En otras palabras, la nueva Mitsubishi es un mix de camioneta doble cabina con sport utility, que combina varias de las ventajas de uno y otro tipo de vehículo.
Así, la gama se basa en dos versiones con una plataforma de similar equipamiento, una con caja de velocidad manual de 5 marchas (US$ 29.500) y otra, probada por LA NACION, con caja automática, que cuesta 32.500 dólares, en ambos casos con IVA incluido.
Esta nueva versión de la L200 se presenta con un diseño que a las fluidas líneas que caracterizaban al modelo anterior le agrega un frontal más agresivo, en el que se destacan la nueva parrilla y el generoso fender inferior, además de las modernas ópticas translúcidas que integran todas las luces delanteras, a excepción de los faros antiniebla, ubicados en el voluminoso paragolpes delantero. Mantiene la exquisita toma de aire en el capot, que refrigera el intercooler y que es casi una marca registrada de la L200.
Sostiene también la alta cintura lateral y la poca altura del habitáculo, para una aerodinámica eficaz. La caja de carga no cambió, pero sí las luces traseras, translúcidas y redondas, novedosas en las pickups. En síntesis, un diseño agradable, con músculo y personalidad.
Geometría variable
Para impulsar a esta L200 Sport HPE producida en Brasil, Mitsubishi sigue confiando en el motor 4D56 de 4 cilindros, 2477 cc de cilindrada e inyección indirecta que ya la equipaba, pero ahora con un cambio sustancial: está sobrealimentado con un turbocompresor de geometría variable de última generación, que le permite entregar una potencia de 141 CV (antes 100) y un par motor de 30,6 kgm, seis más que los 24,5 de la anterior configuración.
Así, la L200 se muestra ágil y vivaz en el tránsito, más allá de que las relaciones de la caja automática de 4 marchas que la equipa, más largas que las de una caja manual de cinco, le restan algunas décimas en sus reacciones; aunque no tantas como ocurre en otros vehículos automáticos. La comodidad para manejarla no admite discusión.
Esta caja tiene un funcionamiento muy bueno, porque las tres primeras marchas cambian rápido, impidiendo que el propulsor caiga de vueltas en exceso. La cuarta, que es una sobremarcha, se engrana casi a los 120 km/h, por lo que prácticamente sólo se utiliza en la ruta.
El consumo de un vehículo automático es mayor que uno manual, y la L200 no es la excepción, en especial en la ciudad. Pero la economía natural del motor diesel y el tanque de 75 litros garantizan una buena autonomía. Una sorpresa de este propulsor es su bajísima y confortable rumorosidad.
La transmisión Easy Select permite pasar, mediante una palanca de óptimo funcionamiento y simplicidad, de la tracción simple trasera a la doble alta (incluso hasta a 100 km/h) y a la baja.
El confort de marcha de la L200 es suave y relajado. La suspensión delantera, de brazos triangulares, es vital en esto. Tampoco desentonan los compactos paquetes de elásticos posteriores (indispensables para portar 1000 kg de carga útil), que rebotan muy poco.
La estabilidad en ruta es firme, producto en parte del rodado ancho, las trochas amplias y la larga distancia entre ejes, de 2960 mm. Al doblar se siente la altura y cierta lentitud en la respuesta de la dirección. Los frenos son eficaces para sus 1770 kg, pero con una gran transferencia de masas hacia adelante. El pedal es esponjoso, por lo que hay que apretarlo casi a fondo para obtener una respuesta firme. El sistema ABS funciona a la perfección.
En el off-road, las virtudes del motor y de la transmisión (incluye bloqueo del diferencial mediante una tecla en el tablero) garantizan un comportamiento impecable para encarar cualquier tipo de obstáculo. Además, el notable ángulo de ataque y el amplio despeje incrementan su capacidad para disfrutar de travesías por terrenos ásperos.
Confort deportivo
A diferencia del diseño externo, el interior cambió poco y muestra el paso de los años, en la estética y el instrumental. Tampoco abundan los espacios portaobjetos y la habitabilidad trasera es limitada. Adelante, en cambio, es muy cómoda.
La L200 Sport es una pickup con lujosos elementos de confort.
Desde los tapizados y el volante de cuero, cuenta con aire acondicionado, radio AM/FM con CD, levantavidrios eléctricos, columna de dirección regulable en altura, testigo de puerta abierta, apertura interior de la tapa del tanque y apoyabrazos central en el asiento posterior, entre otros.
En el exterior muestra fenders laterales, paragolpes del color de la carrocería, retrovisores eléctricos, estribos laterales de aluminio, ganchos de remolque atrás y adelante, vidrios tonalizados, protector de la caja de carga y spoiler.
Como opcionales ofrece doble airbag y ABS en todas las ruedas.






