
El modelo del rombo es para la familia. Así se destaca por el espacio interior, el amplio baúl y una mecánica rendidora
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Los autos entran por los ojos. El diseño genera pasión y hasta fanatismo. Sin embargo, los vehículos tienen un lado práctico concreto: transportar gente de la manera más cómoda y eficiente posible. En especial si se trata de una familia.
Renault hace poco lanzó al mercado la remozada versión 2010 del Logan, vehículo que quizá no deslumbre por su diseño, pero que resulta práctico, principalmente por la habitabilidad, el amplio espacio del baúl y una mecánica rendidora.
El face lifting exterior incluye una nueva parrilla con filetes horizontales y una moldura cromada que remata a ambos lados en las también nuevas ópticas trapezoidales, más modernas, que logra suavizar las líneas más rectas y duras de la primera versión del modelo. En la parte trasera, la tapa del baúl es nueva, incluyendo ahora un pequeño deflector. Las luces y el paragolpes fueron rediseñados, igual que las llantas.
El interior también cambió y para mejor. Como la estructura es la misma (tiene una longitud máxima de 4290 mm por 1525 de ancho y 1742 de alto), la destacada amplitud del habitáculo no se modificó. Cuatro adultos caben perfectamente y pueden hacer viajes largos con comodidad en el Logan. Además mejoró la calidad de algunos materiales.
El baúl, con 510 litros de capacidad, es el más grande no sólo del segmento, sino que también supera al de no pocos medianos.
La posición de manejo es confortable, más aún porque el modelo agregó butaca y columna de dirección con regulación de altura (en las versiones superiores, Confort y Confort Plus). Además, los comandos de los elevacristales (sólo delanteros) están ahora en las puertas, lugar mucho más cómodo que el centro del tablero, donde estaban antes. La selectora es precisa y de recorridos normales.
Probado y confiable
La versión probada por LA NACION estaba equipada con el probado y confiable motor Renault K7M naftero de 4 cilindros en línea, 1.6 litros, con tapa de 8 válvulas, que entrega una potencia de 90 CV a 5500 rpm y un torque de 13,1 kgm a 3000 vueltas, que se combina con una caja de velocidades manual de cinco marchas.
En la práctica es una mecánica acorde con el espíritu práctico y familiar del Logan. Rendidora en cuanto al consumo, tanto urbano como en ruta, y con el suficiente nivel de aceleración y elasticidad como para manejar con agilidad y confort en ambos tipos de marcha. El motor está bien combinado con una caja de velocidades correctamente relacionada (con marchas más bien cortas) para aprovechar hasta la última gota de potencia y torque.
Las suspensiones proporcionan un buen confort de marcha en ciudad, donde sortea sin problemas pozos y cunetas gracias a un generoso despeje. No manifiestan vicios de tenida en curvas de ruta (sin forzar los giros) ni en frenadas bruscas. Los frenos son correctos en marcha normal, pero exigidos necesitan bastante espacio para detener el vehículo.
El equipamiento de seguridad en los modelos que forman parte del segmento no es muy amplio y el Logan no es la excepción. No tiene ABS ni otros elementos de asistencia a la conducción. Sí cuenta, en las versiones Confort y Confort Plus, con airbag para conductor y acompañante, y en la última con faros delanteros antiniebla. Para el confort a bordo incluye cierre centralizado, aire acondicionado y computadora de a bordo, ésta sólo en la versión full.
El precio de la gama Logan arranca en $ 53.200 la versión base (Pack 1.6) y llega a $ 66.200 con el modelo Confort 1.5 dCi. El Logan Confort Plus, de máximo equipamiento, que fue la unidad de prueba, cuesta $ 62.400. Este rango de pone ahora al Logan en un nivel más competitivo que antes, cuando disponía sólo de versiones full. Este reposicionamiento de precios, al que suma una garantía de 3 años o 100.000 kilómetros (única en el segmento), lo ponen como una muy buena opción entre los modelos de cuatro puertas chicos.






