
Para Martiniano Arce, filetear los vehículos es un desafío que encara con amor
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A los 61 años, Martiniano Arce es mucho más que el fileteador más reconocido del país. Es, más bien, un artista intenso, tan vigoroso con el pincel como con las palabras.
Su amor por la pintura nació con él. Cuando era adolescente, comenzó a filetear los típicos carritos de la Costanera porteña. Luego, su pincel se animó a inmiscuirse con camiones y colectivos, para ya nunca abandonarlos. Una de sus últimas creaciones es la obra que realizó sobre un Ford Mondeo del intendente de Gualeguaychú, Entre Ríos. Sobre el capot hizo volar los mismos pájaros que se alzan sobre el Palmar de Colón, mientras que las puertas se vistieron con los mejores verdes de la provincia litoraleña.
"Un auto es una obra de arte, una escultura útil -confesó Arce en diálogo con La Nación -. Filetear ese auto fue un desafío; si bien ya había pintado camiones, los automóviles no son tan cómodos. Además, hay que lograr una unidad lógica, no se puede hacer una cosa disparatada."
Arce aseguró haber emprendido la obra "con respeto y cariño" por los artistas que diseñaron el vehículo. ¡Y qué mayor expresión de tan nobles sentimientos que el filete! ("Mi primer amor", enfatizó).
No al volante
Sin embargo, toda esa admiración que siente por los autos este ciudadano ilustre de Buenos Aires (recibió la máxima distinción que otorga la ciudad del tango en 1997) no se extiende a la conducción. "Manejé algo, pero me ponía muy nervioso cuando otros cometían errores, así que dejé, era gastar energía inútilmente en lugar de hacer cosas más importantes, como continuar la creación de Dios -señaló, al tiempo que aseguró haber sido siempre muy creyente-. Como decía Jorge Luis Borges: "El que no cambia es un imbécil". Ahora voy en taxi o en colectivo."
Eso no le impide al autor de obras tan discímiles como cuadros, tapas de discos y revistas, una máquina de escribir y hasta su propio ataúd ("es sólo un juego, es lindo crear", apuntó) llegar al alma de los fierros . "Dicen que los perros se parecen a sus dueños, pero es al revés: cada uno busca el animal que se le asemeje. Lo mismo sucede con los autos, cada persona elije el rodado con el que se siente identificado", comparó.
Al respecto, pasó un dato curioso:"Los colores también dicen mucho sobre los dueños; por ejemplo, en Estados Unidos los coches rojos pagan más seguro porque es un indicio de que el conductor es más agresivo".
Antes de volver a sus pinceles -que lo esperan ansiosos en el atelier de la calle Perú, en el barrio de San Telmo-, Arce se despidió con un mensaje de paz: "Yo antes pensaba que la felicidad era de a ratitos, pero descubrí que es continua y pareja. Dejé de odiar hace 20 años, ésa es la receta".
El nombre del filete
Elección: si bien incursionó en otras vertientes de la pintura, el fileteado es lo que más le gusta hacer a este hombre de 61 años. Su obra comenzó a difundirse en 1971.
Pionero: fue el creador del estilo Fileteado de caballete , que combina ornatos y filetes con retratos de personajes del tango, naturalezas muertas y temas gauchescos.
Premios: por la calidad de su obra, Arce fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Capital. Pero también fue nominado como uno de los Grandes Maestros Argentinos" por la Caja de Ahorro y Seguro, y declarado Huésped de Honor por el municipio de La Plata.
Humor: "Es lo que nos mantiene vivos -definió-. Cuando uno forma la corriente simpática, ahí se pueden decir las cosas más duras".






