
Los automóviles utilizarán energías renovables y no contaminantes
1 minuto de lectura'
La reciente crisis del petróleo, que golpea principalmente a los usuarios de Europa y los Estados Unidos que ven aumentar a diario el precio en los surtidores, reactualiza la posibilildad de los combustibles alternativos.
El petróleo, se sabe, es un recurso no renovable. Habrá cada vez menos y algún día se terminará. Pero, obviamente, es inimaginable una vida sin transportes mecánicos. La solución, por supuesto, es el reemplazo de los combustibles derivados del petróleo (hidrocarburos) por otros que permitan obtener similares prestaciones.
La industria del automóvil es consciente de eso y desde hace años se dedica, con más o menos éxito, al desarrollo de motores que utilizan energías no convencionales para transformarlas en movimiento.
Electricidad, hidrógeno y energía solar son algunas de las principales alternativas que se manejan en estos momentos para reemplazar las naftas.
Aunque el funcionamiento de los impulsores eléctricos no es misterioso, ingenieros y diseñadores lucharon contra un adversario difícil de vencer: las baterías que se necesitaban para darle velocidad y autonomía eran exageradamente grandes y pesadas. Pero la ciencia siempre da una mano y las soluciones fueron apareciendo. Hace pocos años, General Motors inició el camino de la producción en serie, con la marca Saturn, del EV-1, una coupé aerodinámica empujada por un motor eléctrico. Pero ese modelo tiene sus limitaciones. Sólo puede transportar dos pasajeros, la recarga de las baterías demanda más de ocho horas y se consigue conectando el vehículo a una fuente especial de 220 volt. Además, su autonomía es de unos 240 kilómetros.
El EV-1 tiene, como se dijo, un motor eléctrico con una potencia máxima de 137 HP, caja de una sola velocidad, acelera de 0 a 100 km/h en menos de 9 segundos y supera los 140 km/h de velocidad máxima (limitada). Aunque el proyecto fue discontinuado, marcó un punto de partida.
Los japoneses también hicieron lo suyo con el desarrollo de los híbridos, vehículos que poseen dos motores, uno de explosión y otro eléctrico.
Este modelo presenta la ventaja de no necesitar de una conexión externa a una fuente de electricidad. Lejos de quedarse en una etapa de investigación, Toyota utilizó el sistema en el modelo Prius, que se produce en serie y se lanzó a la venta en los mercados de Japón y los Estados Unidos.
El funcionamiento de este sistema híbrido se exhibió en el último salón internacional del automóvil de Buenos Aires, aunque fuentes consultadas de Toyota aseguraron que no hay planes para venderlo en la Argentina.
El Pruis tiene un motor naftero de cuatro cilindros, 1496 cc y 58 CV de potencia máxima a 4000 rpm, y otro eléctrico, con magneto permanente, que entrega una potencia máxima de 40,8 CV a 2000 rpm. La combinación de ambos motores le permite recorrer 100 km con 3,5 litros de nafta, cifra cercana a la marca de 3 litros cada 100 kilómetros buscada por varias marcas europeas. Sin embargo, con motores nafteros o gasoleros sólo es posible bajar el consumo con autos pequeños de performances limitadas. Pero los usuarios quieren más, y ahí es donde aparece el hidrógeno como alternativa. En esta historia, todavía hay muchas páginas por escribir.






