
El compacto ciudadano muestra un moderno diseño, buen equipamiento y un rendidor motor
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Lo primero que hay que decir del nuevo Suzuki Swift, presentado el miércoles último por General Motors para nuestro mercado, es que es no tiene elementos en común respecto de la generación anterior. Es un auto completamente nuevo, pero que sigue manteniendo el nombre del que sustituye.
Este compacto ciudadano, que se produce en Japón y que fue diseñado en Europa, es la respuesta del fabricante para recuperar el terreno perdido en Europa y otros países, como el nuestro, en este importante segmento del mercado.
Las líneas de diseño, que lo acercan bastante al actual MINI, parten del prototipo Concept-S2 presentado en el Salón del Automóvil de Francfort de 2003.
En el dibujo se destacan sus grandes ópticas elipsoidales delanteras, un capot lanzado (con terminación curvada), la parrilla central con rejilla en forma de panal de abeja, el paragolpes pintado del mismo color que la carrocería y que integra una toma de aire, y las luces antiniebla redondas.
También destaca el parabrisas envolvente y de grandes proporciones, remarcados pasos de ruedas (fenders) delanteras, que alojan neumáticos con llantas de aluminio de cinco radios de 15 pulgadas.
Todos estos detalles le entregan una lograda imagen juvenil y sumamente deportiva.
A pesar de sus compactas dimensiones -3695 mm de largo, 1690 de ancho y 1500 de alto- sorprende por su gran espacio interior.
Esto se debe a la amplitud de las trochas (1470 mm adelante y 1480 atrás), y la distancia entre ejes de 2400 milímetros. El baúl es relativamente amplio, con una capacidad inicial de 213 litros, pero puede llegar hasta 562 litros, ya que los asientos traseros son rebatibles (40/60).
En este primer desembarco, General Motors optó por ofrecer el Suzuki Swift con una única opción de motor.
Se trata del naftero de 1.5 litros, que entrega 100 CV, con la moderna tecnología de regulación de válvulas variable (VVT, que regula el tiempo de apertura de las válvulas de admisión según la velocidad del motor), que en nuestro contacto demostró un gran comportamiento. Este propulsor, que muestra una baja rumorosidad en circunstancias normales de utilización, proporciona un gran confort de marcha por la baja vibración.
La potencia la entrega en forma suave y progresiva hasta las 4000 rpm, luego de lo cual se vuelve algo más picante. Tiene buena aceleración inicial y adecuadas recuperaciones, con una conveniente elasticidad.
Es un compacto divertido de manejar, sobre todo en la ciudad, que es su hábitat natural y donde se desenvuelve con gran dinamismo.
La caja de cambio, de un muy buen greep con inserciones cortas y precisas, tiene relaciones largas.
La parte beneficiosa de esta característica es que el consumo es realmente contenido, sobre todo si no se busca una conducción briosa, cosa que, como dijimos anteriormente, logra al acercarse al límite del cuentavueltas.
Sin mucho esfuerzo, se puede conseguir un consumo promedio (ciudad-ruta) de 6,95 litros cada 100 kilómetros, lo que da una autonomía de casi 650 kilómetros sin tener que parar para cargar combustible.
El comportamiento dinámico es otro de los puntos fuertes del nuevo Suzuki. El sistema de suspensión es de moderna tecnología, con un eje McPherson adelante y barra de torsión atrás, con una configuración tirando a blanda.
Esta propiedad hace que el vehículo sea muy cómodo para ciudad, ya que no transmite brusquedades al interior. En la ruta, en cambio, cuando se circula por zonas de curvas y contracurvas, se acentúa el balanceo de la carrocería. Esto puede resultar molesto hasta que se asiente la suspensión, pero es sólo una sensación, ya que dobla con firmeza y sin perder la trayectoria. La dirección asistida es rápida y directa, algo que ayuda al dinamismo en la ruta y facilita las maniobras, sobre todo las de estacionamiento en la ciudad.
En el interior también se introducen rasgos deportivos, como el volante de tres radios, el pomo en forma esférica de la palanca de cambios y algunos detalles símil aluminio.
Los asientos delanteros tienen un margen de deslizamiento de 240 milímetros y de 32 mm en la altura. Además, la columna de dirección es ajustable en altura, por eso encontrar una buena posición de manejo no ocasiona inconvenientes.
El acceso a las plazas traseras es muy cómodo para un modelo de sus dimensiones gracias al diseño de la puerta lateral, que deja un vano amplio.
El equipamiento de confort y seguridad que trae de serie lo ponen a la altura de un auto de nivel superior. Se destaca la carrocería con deformación programada, los cinturones de seguridad delanteros con pretensores y limitadores de fuerza, las guarniciones absorbentes de energía y airbags delanteros, el sistema ABS en las cuatro ruedas y la distribución electrónica de fuerza de freno (EBD), el pack eléctrico (levantavidrios, espejos exteriores y cierre centralizado), el aire acondicionado y el equipo de audio con CD. Todo pensado para disfrutar de una confortable vida a bordo.
General Motors ofrece con este Suzuki Swift un vehículo práctico, equipado y moderno, al que, por ser producido en Japón, se le prodría haber mejorado la garantía. En Europa, los precios están cercanos a los de un Peugeot 206 o un Renault Clio de cinco puertas, pero aquí se debe lidiar con los impuestos a los importados, por eso el valor se eleva, aunque no considerablemente, por lo que se convierte en una buena opción para considerar en este segmento.
Suzuki Swift
Motor: naftero
Cilindros: 4
Cilindrada (cc): 1491
Válvulas por cilindro: 4
Potencia (CV/rpm): 100/5900
Par motor (kgm/rpm): 13,56/4100
Alimentación: iny. electrónica
Caja: Manual de 5 vel.
Performance
Velocidad máxima: 182 km/h
Aceleración 0-100km/h: 9,7 seg.
Cunsumo c/100 km
Litros / Pesos
En ciudad 8,6 / 17,10
En ruta a 120 km/h 5,3 / 0,50
Consumo promedio 6,95 / 13,80
Capac. del tanque 45 / 89,50
Autonomía (con un tanque)
En ciudad: 523 km
En ruta: 849 km
Otros datos
Precio: 53.500 pesos
Garantía: 1 año o 20.000 kilómetros






