Todo queda en simples promesas

Jorge Pandini
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11 de abril de 2015  

La historia se repite, una y otra vez. Quizá con pequeños cambios en el guión, pero siempre con el mismo lamentable final. Irresponsables al volante que manejan en estado de ebriedad o corriendo picadas y provocan la muerte de inocentes. Destruyen familias, quitan vidas, dejan cientos de personas que padecerán sus heridas para siempre.

Con cada tragedia, los periodistas volvemos a escribir y los funcionarios vuelven a prometer que esta vez sí, que redoblarán los controles, que harán todos los esfuerzos para que no vuelva a suceder y aplicarán la ley para que los responsables no vuelvan a matar.

Ya lo escuchamos muchas veces. Mientras tanto, en pleno auge de las campañas electorales por acá y por allá, otra vez los candidatos nos hablan de los cambios que son necesarios, de lo bien que harán las cosas.

Pero de la seguridad vial nadie parece hacerse cargo.

Los casos son cientos y el común denominador es el dolor infinito para las familias que perdieron hijos, padres, esposos, hermanos.

En los últimos años asistimos a decenas de reuniones sobre el tema de seguridad vial. Desde estas columnas siempre destacamos las buenas acciones, tanto de organismos públicos como privados. Pero también nos referimos a las cuestiones donde se avanza poco, de manera lenta o insuficiente.

Es cierto que hay muchos controles policiales que brindan seguridad en las rutas, pero también es verdad que no abundan -como en otros países- las patrullas de caminos cuya misión es detener e impedir la circulación de quienes representan un riesgo para el resto de los vehículos.

Tal vez se necesario modificar las leyes; tal vez sea necesario aumentar los presupuestos para crear cuerpos especializados.

Pero con tanta muerte evitable, tanto dolor a flor de piel, sería bueno que todos los involucrados en el tránsito (conductores, autoridades, organismos privados) hagamos nuestro mejor esfuerzo para que las calles y las rutas sean un lugar más seguro. Que todo no quede en simples promesas.

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