
El aire acondicionado cumplió 100 años
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Hace un siglo que se puede hacer que el aire sea más fresco. Hoy, subir al auto y enfriar el habitáculo para hacerlo más confortable, sobre todo en verano, es casi un acto mecanizado. Pero detrás de este movimiento instintivo hay toda una historia, como en todas las cosas.
Este año se cumplen 100 de la invención del aire acondicionado, si bien la idea de enfriar el aire no era nueva. Los romanos hacían traer nieve de las montañas para refrescar sus jardines, y en el siglo XIX, el doctor John Gorrie inventó un método por el que los enfermos de malaria eran refrescados con un sistema que soplaba aire sobre tinas de hielo suspendidas.
El creador fue Willis Haviland Carrier, un joven egresado de la Universidad de Cornell, que trabajaba para la empresa Buffalo Forge Company y que ganaba 10 dólares por semana. El solucionó el problema de una empresa cliente para la que trabajaba su compañía.
Debido al calor y la humedad, a las impresoras de la firma Sackett-Wilhelms Lithographic and Publishing se les hacía imposible alinear la tinta; entonces Carrier resolvió el dilema. Si era posible que la planta fuera calentada en invierno soplando aire por los espirales de vapor, ¿por qué no se podía enfriarla impulsando aire por espirales llenas de agua fría? Así, la humedad del aire se condensaría en las espirales. Como resultado de su idea, el interior de la fábrica estaría más fresco y seco.
El 17 de julio de 1902, se puso en marcha el nuevo sistema de refrigeración de la planta, dando paso al llamado aire acondicionado, que no sería conocido como tal sino hasta cuatro años más tarde. Durante décadas, sólo algunas empresas y muy pocas casas podían darse el lujo de tener acondicionadores de aire. Fueron los cines los primeros en aprovechar las ventajas del nuevo sistema, luego siguieron las tiendas, y en 1936 se sumaron los aviones.
Un Packard de 1939 fue el primer automóvil con aire acondicionado, pero la novedad del aire fresco no fue tan exitosa para la industria automotriz que, para 1953, sólo había vendido 10.500 autos con acondicionadores.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se propagó la maquinaria haciendo del aire acondicionado un elemento de uso cotidiano, especialmente en los vehículos.






