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La semana última se cumplieron 100 años de un invento genial: el turbocompresor.
El ingeniero suizo Alfred Büchi recibió, el 16 de noviembre de 1905, el certificado de patente número 204630 por un "sistema de combustión, constituido por un compresor (turbocompresor), un motor de pistón y una turbina integrada", otorgado por la oficina de Patentes Imperial de Alemania.
Büchi, que falleció el 27 de octubre de 1959, era ingeniero en Winterthur.
Su idea se basaba en la compresión previa del aire aspirado por el motor, aprovechando la energía cinética que producen los gases de escape bajo alta presión. Así aplicó dicha energía sobre la turbina que, simultáneamente, propulsa el compresor que comprime el aire aspirado aumentando el rendimiento del motor. Así nació la idea del turbocompresor.





