
Consiste en llevar al auxiliar simplemente descansando sobre unas camas rígidamente ajustadas sobre una plataforma plana en la popa.
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Una imagen típica de cualquier barco de propulsión mecánica de mediano o gran porte nos muestra a su embarcación auxiliar, sea esta inflable o rígida, colgando y meciéndose desde un par de pescantes en la popa.
De esta manera se evita llevarla a la rastra con el consiguiente deterioro de sus anclajes y estructura, y la posibilidad, nunca excluible, de que cause algún tipo de problemas al embarcar, o al maniobrar dentro del puerto, por caso.
Pero esta disposición no es cómoda, tanto para izar como para arriar el chinchorro, exigiendo coordinación entre los aparejos de cable o soga que penden de cada pescante, razón por la cual están apareciendo algunas variantes que merecen un comentario.
Una de ellas, seguramente la más adecuada para embarcaciones-madre que no excedan unos 20 o 22 metros, consiste en llevar al auxiliar simplemente descansando sobre unas camas rígidamente ajustadas sobre una plataforma plana en la popa.
En ese caso, la maniobra de botar o izar el barquito se realiza por puro deslizamiento, controlada por cables accionados eléctricamente.
De esa manera no se obstruye la visión panorámica desde el cockpit, el bote no se zarandea y, tal vez la mayor de las ventajas, no es necesario echarlo al agua para atracar por popa a un muelle o marina, o poder zambullirse.
Un complemento del dispositivo consiste en una pasarela pivotante y autoescamoteable, la que oficia de vínculo entre el barco y tierra o como trampolín.






