
Desde 1979, Alfacar importa la prestigiosa marca japonesa de motocicletas.
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"Que veinte años no es nada", dice la letra del tango, aunque en la trayectoria de una empresa es mucho tiempo. En especial en un país cuya realidad, en los últimos cinco lustros, se modificó constantemente al compás de los cambios políticos y económicos.
Sin embargo, Alfacar SA cumplió hace pocos días 20 años en nustro país como importador de Kawasaki. Una larga historia que nadie mejor que Arturo Scalise, presidente de la firma, puede narrar. Claro está, tampoco se dejó de lado la actualidad.
-¿Cómo comenzó su asociación con Kawasaki?
-"Al producirse la apertura de las importaciones, en 1977, la empresa empezó a trabajar con motos (desde 1961 lo hacía en el rubro de máquinas textiles), mediante la representación de los modelos Ducati-Malanca y la fabricación de ciclomotores Malanca, bajo licencia. Mi familia tenía una gran cultura motociclística: mi padre fue un gran motociclista y yo tuve, en mi juventud, motos de carrera. Así que era la oportunidad de trabajar en lo que me gustaba."
En 1979, la empresa que estaba representando a Kawasaki atravesaba numerosos problemas. Entonces vino al país el señor Sujiyama, desde Japón, para buscar un nuevo importador: tuvimos la suerte de ser los elegidos.
Scalise viajó de inmediato a Kawasaki Motor Company, en Santa Ana, California, para coordinar el abastecimiento de repuestos y desde allí a Japón, donde el 19 de mayo firmó el contrato de exclusividad.
Recuerda aquel viaje como un éxito y su propuesta era comprar 80 unidades por mes. Sin embargo, Sujiyama le dijo: "Pongamos 60, para estar más seguros que se va a cumplir".
Se firmó el primer contrato por esa última cantidad, pero muy rápidamente, las cifras pasaron a 300, 400, 600, y en enero de 1981 se vendieron 1400 motos. El mercado tomó dimensiones que nadie vislumbró.
Luego, con las políticas del ministro Sigaut, hubo otro cierre de las importaciones hasta la apertura de 1988/89. "Pero el período entre 1979 y 1982 fue muy lindo para el sector de la moto, porque creció el mercado interno y se desarrolló mucho el motociclismo deportivo, incluyendo carreras por el campeonato mundial", dijo Scalise.
"Con el cierre de la importación -agregó-, nosotros seguimos vendiendo repuestos, por eso la marca se instaló tan fuerte en la Argentina. Cuando en la última época de Alfonsín se abrió la importación de motos de 650 cc para arriba, empezamos a traer algunos modelos y luego, con la entrada del gobierno actual, hubo un lanzamiento muy grande."
-¿Cuándo fue el mejor momento?
-"Antes del tequila; ésa fue la época más fuerte del motociclismo desde que yo tengo idea. Comenzó a crecer por peso propio a partir de 1989. Pero en 1991, posiblemente por la convertibilidad, tuvo un salto muy fuerte y 1992 fue el mejor año de la moto. Se vendieron casi 300.000 motocicletas: sólo de ciclomotores se comercializaron 20.000 por mes. En 1993 se vendió mucho, pero ya con problemas: teníamos que hacer un gran esfuerzo para que el mercado no se cayera. Finalmente, el mercado se cayó en diciembre de 1994 por el tequila. El año siguiente fue de terror: de las ventas de 1994 prácticamente no se cobró ninguna."
Después del tequila, quizá porque había crecido demasiado, el rubro que más tardó en recuperarse fue el de la moto. En el mercado de los automóviles los peores meses fueron abril y mayo de 1995, pero en junio comenzó a recobrar fuerza y a fines de 1996 estaba bien. Pero la moto recién comenzó a repuntar a fines de 1997 y principios de 1998 .
Ahora el mercado está parejo -siguió el importador-. Después de las crisis de Rusia y Brasil bajó un poco, pero tengo la sensación de que hoy estamos en una situación de mayor realismo: no hay un mercado brillante, pero tampoco uno inexistente.
En esto colabora una realidad tangible: la venta de motos, especialmente en el interior, no es porque a la gente le guste la moto: no pueden comprar otra cosa. Si pudieran llegar a un auto, lo harían. Simplemente adquiere una moto por falta de capacidad financiera.
La empresa que lidera Scalise tiene también la representación de Mitsubishi, de Protón y, desde hace poco tiempo, la de Volvo en el sector de los automóviles.
"El mercado del automóvil está pasando hoy por un momento muy especial por la instrumentación del Plan Canje, que es solamente para vehículos nacionales; por lo tanto, el auto importado ha sido castigado duramente", sostuvo.
"Hemos notado que, desde el lanzamiento del plan, la gente no entra en nuestras concesionarias. Es lógico: hay una diferencia de precios enorme... Por los autos son 4800 pesos y por una pickup 7200. Nos llamó mucho la atención que el Gobierno, que no tenía para subsidiar 180 millones de dólares para la educación, que no pudo aumentar las jubilaciones y que no logró dar una mejora a los maestros, pueda darle a las terminales 400 millones de dólares de subsidio.
"Los importadores, los representantes de terminales no radicadas, estamos sufriendo este proceso y lo seguiremos haciendo hasta que termine. En síntesis, el sector no está bien.
"Venía golpeado por la crisis brasileña, pero con valores manejables con un achique de las compras. En nuestro caso, las ventas bajaron un 18% respecto del año último. Si bien parece mucho, con 18% menos se puede vivir hasta que las cosas cambien. Ahora, con el Plan Canje, creo que nos van a bajar un 80 o 90%. Esto es muy duro para todos; sin embargo, parece que el Gobierno tiene dinero para subsidiar a quien quiere."






