
El presidente del ACA, César Carman, destacó el respaldo de Milei, quien inaugurará el Congreso Americano de la FIA, el efecto Colapinto y las obras en el Gálvez
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Durante casi tres décadas, la Fórmula 1 sobrevivió en la Argentina como el recuerdo de una época en la que el país fierrero de Juan Manuel Fangio, José Froilán González y Carlos Reutemann ocupaba un lugar propio en la máxima categoría del automovilismo. El último Gran Premio disputado en Buenos Aires fue en 1998. Desde entonces hubo proyectos, anuncios y negociaciones, pero ninguno consiguió devolver los monoplazas al Autódromo Oscar y Juan Gálvez.
La llegada de Franco Colapinto a la máxima competición automovilística del mundo dio el impulso final para buscar cambiar ese escenario. El joven pilarense no trajo aún una carrera bajo el brazo, pero volvió a encender una pasión que parecía recluida en generaciones anteriores. Padres y abuelos recuperaron el ritual de sentarse frente al televisor los domingos, mientras miles de chicos descubrieron la Fórmula 1 y comenzaron a imaginarse dentro de un karting.
La convocatoria que generó su exhibición en Buenos Aires convirtió ese fenómeno en una demostración difícil de ignorar, con más de 600.000 personas acompañando su recorrido. Ese fervor encontró, además, una alineación política e institucional. La Ciudad actualmente financia la transformación del Gálvez, el Automóvil Club Argentino encabeza las gestiones deportivas y el presidente Javier Milei decidió involucrarse personalmente.
El próximo lunes, Milei abrirá el Congreso Americano de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), que se desarrollará en Buenos Aires entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre. El encuentro, organizado por el ACA, reunirá a Mohammed Ben Sulayem, presidente de la Federación, y a representantes de 32 clubes de automóviles de América del Norte, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe.
“La presencia del Presidente representa un espaldarazo enorme. Permite transmitirle al organismo que fiscaliza y regula el automovilismo mundial que la Argentina está preparada para que le otorguen un espacio en los grandes campeonatos durante los próximos años”, sostuvo César Carman, presidente del ACA, en diálogo con LA NACION.
El dirigente aclaró que el objetivo no se limita a la Fórmula 1, ya que también incluye el regreso del Rally Mundial, la continuidad del Mundial de Rally Raid —del que formó parte el Desafío Ruta 40 este año— y la posibilidad de recibir en el futuro al Mundial de Resistencia.

“Creo que estamos terceros”
Al comparar a Buenos Aires con los otros proyectos que buscan obtener una fecha de un Gran Premio, Carman arriesgó: “Si me preguntás dónde estamos, creo que terceros”, afirmó.
En su evaluación, la Argentina aparece detrás de Tailandia y Sudáfrica. El primero es el competidor con el compromiso financiero más concreto, donde el gobierno tailandés aprobó una iniciativa de alrededor de US$1200 millones para intentar organizar una carrera callejera en Bangkok entre 2028 y 2032. Sudáfrica, en tanto, tiene a su favor el interés de la Fórmula 1 por regresar a África, el único continente habitado sin una carrera en el calendario actual.
Entre esas variables que inciden en la posicionamiento argentino mencionó eventuales cambios en otras carreras y cuestiones geopolíticas que podrían alterar el campeonato. Una prueba de esto fue la cancelación de los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita para esta temporada debido al conflicto en Medio Oriente. Según su razonamiento, Buenos Aires también podría ofrecer una ventaja logística al integrarse con los Grandes Premios de México y San Pablo dentro de una gira americana.
El principal obstáculo es que sobran candidatos y faltan lugares. La Fórmula 1 mantiene un techo de 24 carreras por temporada y el calendario de 2027 quedó completo con los regresos de Turquía —que firmó por cinco años— y Portugal, que tendrá fechas en 2027 y 2028.
Las cinco condiciones para volver
Para Carman, la candidatura argentina depende de cinco condiciones: estabilidad económica, un autódromo homologado, el acompañamiento institucional de la FIA, un lugar en el calendario y los fondos necesarios para organizar la competencia. “Hoy estamos mucho mejor respecto de esas condiciones necesarias. Vamos a tener un autódromo de primer nivel”, consideró.
Sin embargo, las primeras tres, por más que sean necesarias, no son condiciones suficientes por sí mismas. “Después falta que el promotor, el dueño de la Fórmula 1, nos otorgue un espacio en el calendario. Eso no lo puedo definir. Y, obviamente, también hay que reunir los fondos necesarios”, reconoció.
La distinción es central: la FIA regula el campeonato, establece las condiciones de seguridad y homologa los circuitos, pero la decisión comercial sobre las sedes corresponde a Formula One World Championship Limited, controlada por Liberty Media. Por eso, una reunión con Ben Sulayem puede fortalecer la posición institucional argentina, pero no reemplaza una negociación con la conducción comercial encabezada por Stefano Domenicali.
“No puedo afirmar que la Fórmula 1 vaya a volver, pero sí puedo decir que estamos muchísimo mejor que hace dos años. Infinitamente mejor”, afirmó Carman.
El Gálvez y la homologación pendiente
Las obras del Autódromo Oscar y Juan Gálvez comenzaron en enero, en un proyecto desarrollado por la Ciudad junto con Tilke Engineers & Architects (estudio del ingeniero alemán Hermann Tilke). El primer objetivo es recibir al MotoGP en 2027. No obstante, la Ciudad incorporó modificaciones para que el circuito pueda aspirar a la homologación FIA Grado 1, exigida para la Fórmula 1.
Según el gobierno porteño, la obra presenta actualmente un avance del 60% para el trazado de la máxima competición de carrera de motos (con 4,3 kilómetros, y catorce curvas). En cambio, la configuración proyectada para la F1 tendría 4,87 kilómetros y 15 curvas. También contempla nuevos boxes, una torre de control, sectores de paddock, un túnel logístico y la extensión de la recta opuesta sobre el espacio que ocupaba el kartódromo.

El presidente del ACA estimó que el canon anual para organizar el Gran Premio podría ubicarse entre US$40 millones y US$50 millones. “La Argentina tiene historia y un público al que le gustan los fierros. Eso ayuda porque la Fórmula 1 quiere ver gente en los circuitos y puede permitir una reducción del fee”, explicó.
Ese canon representa solamente el derecho a ocupar un lugar en el calendario. No incluye la operación de la carrera, las estructuras temporarias, la seguridad, los seguros ni el personal necesario para realizar el evento.
El efecto Colapinto
Detrás de las obras, la política y las negociaciones existe un factor que atraviesa todo el proyecto. La irrupción de Colapinto modificó el interés por la Fórmula 1 y multiplicó la capacidad argentina de ofrecer público, exposición y atractivo comercial. “Sería ingenuo si dijera que Franco Colapinto no tiene mucho que ver”, reconoció. El piloto bonaerense fue confirmado por Alpine para el año que viene.
“Tengo 57 años y me volvió a aparecer ese entusiasmo por el automovilismo que tenía cuando tenía 20. Volví a conectarme los domingos y a seguir las carreras. Una generación vuelve a engancharse con el automovilismo y una nueva comienza a interesarse”, describió.


