El cupo de 10.000 vehículos anuales le permite a las automotrices considerar modelos que todavía no tienen presencia en el mercado local
8 minutos de lectura'


El Gobierno sumó un nuevo movimiento en el tablero automotor y abre una serie de interrogantes. A través del acuerdo comercial recientemente firmado con Estados Unidos, pendiente de aprobación en el Congreso, la Argentina habilitó por primera vez ingreso de autos fabricados en ese país sin pagar el arancel del 35%.
La decisión se inscribe en la seguidilla de cambios que viene impulsando la actual gestión sobre importaciones, homologaciones y reglas de juego para la industria. El entendimiento introduce un cupo anual limitado, para cuya aplicación reconoce las normas estadounidenses de seguridad y emisiones.
La influencia del acuerdo sobre el sector automotor
En los hechos, el arreglo abre una ventana concreta para que ingresen 10.000 vehículos de origen estadounidense por año a la Argentina sin pagar el arancel de importación del 35%. Eso se traduciría en la llegada de unidades que por ahora no se venden en el país o incluso que bajen los precios de aquellos que ya tienen presencia en nuestro mercado.
Ese beneficio se aplica únicamente a las unidades que entren dentro del cupo y se asigna bajo el criterio de “first come, first served”, que implica que el primero en llegar —en tramitar la importación— es el primero en ser despachado.
Una vez agotado, cualquier otro vehículo importado desde Estados Unidos vuelve a tributar el arancel pleno. El cupo es estable en el tiempo, no se incrementa año a año y no se establece en el mismo una división entre la Asociación de Fabricantes Automores (Adefa) y la Cámara de Importadores Automotores (Cidoa).
El régimen alcanza a una amplia gama de vehículos fabricados en Estados Unidos, incluyendo autos de pasajeros, SUV, pickups y utilitarios livianos, con motorizaciones nafteras, diésel, híbridas, híbridas enchufables y eléctricas.
Qué características técnicas deben tener los modelos para aplicar
En el caso de algunos vehículos de carga y pickups, el acuerdo fija condiciones específicas de tamaño y configuración: solo pueden aplicar al beneficio las unidades con caja de carga separada, una longitud mínima de 5,5 metros y un ancho mínimo de 2 metros, un requisito pensado principalmente para pickups de gran porte, como también evitar el ingreso de chatas medianas, el principal tipo de vehículo de fabricación nacional.
La Argentina aceptará los vehículos que cumplan con las normas federales de seguridad vehicular de Estados Unidos (FMVSS) y con los estándares de emisiones vigentes en ese país, sin exigir ensayos adicionales ni procesos de homologación locales.
Para acreditar ese cumplimiento alcanza con una certificación asociada al número de chasis (VIN) y una declaración jurada del fabricante, lo que reduce tiempos, costos y trabas administrativas para el ingreso de nuevos modelos.
Qué modelos podrían llegar
Con este nuevo esquema, varias automotrices comienzan a mirar con otros ojos su portfolio de modelos fabricados en Estados Unidos, pero no se trata más que un juego de posibilidades hasta que se conozcan las implementaciones del acuerdo y si efectivamente hay una ventana de oportunidad de mercado (y en qué segmento).
En Toyota, uno de los nombres que podría ganar protagonismo es la Toyota Tundra, una pickup fullsize que encaja tanto por origen como por dimensiones dentro de las condiciones fijadas por el acuerdo y que permitiría a la marca ampliar su oferta en un segmento hasta ahora ausente a nivel local.

En General Motors, la posibilidad de sumar nuevos productos ya tuvo un anticipo concreto. La marca exhibió durante el verano la Chevrolet Tahoe en la Costa Atlántica con el objetivo de medir el interés del público, una acción que tuvo una respuesta positiva según pudo averiguar este medio, lo que refuerza la chance de su llegada.
En el caso de Stellantis, el grupo analiza un abanico amplio de alternativas de gran porte. Entre ellas aparecen los Jeep Wagoneer y Jeep Grand Wagoneer, dos SUV orientados al segmento más alto del mercado, junto con el Dodge Durango y la Ram 1500 TRX.

En Ford, desde hace tiempo circula el interés por ampliar la oferta de vehículos de origen estadounidense. En ese marco, la marca podría traer las pickups Ford F-250 y Ford F-350, referentes del segmento heavyduty, además de sumar más variantes del Mustang. A eso se agrega la posibilidad de incorporar la Ford Bronco V6 en versión de tres puertas y el Ford Bronco Raptor, orientada al offroad extremo.
Mercedes-Benz aparece en un plano distinto, ligado al lujo. A través de Prestige Auto, la marca ya confirmó el desembarco de Maybach en la Argentina durante este año, lo que abre la puerta a la llegada del Mercedes-Maybach GLS, un SUV que se ubica en la cúspide de la gama y que podría convertirse en uno de los exponentes más exclusivos del nuevo esquema.

Honda también cuenta con varios modelos fabricados en Estados Unidos que podrían evaluarse para el mercado local. Entre ellos figuran la Honda Ridgeline y los SUV Pilot y Passport, además del Odyssey, un vehículo familiar que hoy no tiene equivalente directo en la oferta de la marca en la Argentina.
En Nissan, que quedó como importador en el país, el nuevo acuerdo también podría habilitar la llegada de nuevos modelos como el sedán Altima, junto con los SUV como el Pathfinder o incluso el regreso del Murano, que supo tener presencia en el mercado local años atrás. No obstante, si bien estos podrían ser los modelos a considerar por algunas automotrices, no hay confirmación oficial de su llegada al país.

En Hyundai, en cambio, sí hay una definición tomada: la Hyundai Santa Cruz quedó descartada porque dejará de fabricarse en Estados Unidos. En Kia, por su parte, el Kia Telluride aparece como una de las opciones que podría evaluarse para ampliar la oferta en el segmento de SUV grandes.
¿Desembarca finalmente Tesla?
Más allá de los modelos concretos que hoy aparecen en el radar de las automotrices ya presentes en el país, el acuerdo también abre la puerta a la llegada de nuevas marcas.

Se trata, por ahora de un escenario potencial, pero la que surge de manera natural es Tesla. La automotriz estadounidense produce en ese país varios de sus modelos globales —como los Model 3, Model Y, Model S y Model X— que, desde el punto de vista técnico y de origen, podrían encuadrar dentro del acuerdo. Sin embargo, por el momento no existen indicios concretos ni interés confirmado sobre un desembarco.
El impacto que traería en los precios el acuerdo, según el Gobierno
En un mensaje publicado este jueves en la red social X, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, señaló que, “sumado a la baja de impuestos internos, un Tesla que hasta unos meses costaba 85.500 dólares pasaría a costar 52.800”, lo que implica una reducción del 38,2% en el precio final.
SECTOR AUTOMOTRIZ (3/13) En automóviles se abre un cupo de 10.000 vehículos que no pagarán arancel. Sumado a la baja de impuestos internos un Tesla que hasta unos meses costaba 85.500 dólares pasaría a costar 52.800. Entiendo, 10.000 vehículos no van a cambiar nada en un mercado… pic.twitter.com/YIrFmRxKDz
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) February 6, 2026
En el mismo posteo, el funcionario reconoció que el cupo de 10.000 unidades “no va a cambiar nada en un mercado que el año pasado vendió 650.000 vehículos”, pero subrayó que todo es bienvenido para darle más competencia al mercado automotor.
La referencia del ministro apunta a los cambios impositivos ya aplicados sobre los autos de mayor valor —con la eliminación a comienzos del 2025 de la primera escala del impuesto interno (pagaba una alícuota del 20%) y la reducción de la segunda del 35% al 18%— y a la eventual supresión total de ese tributo, todavía en debate en el Congreso, como parte del paquete de las reformas que impulsa el Gobierno.
Los modelos que ya se venden en la Argentina y se fabrican en los Estados Unidos
El nuevo acuerdo también pone el foco sobre modelos que ya se comercializan en la Argentina y que hoy llegan importados desde Estados Unidos. En el sector coinciden en que en estos casos los precios deberían bajar, ya que el beneficio arancelario no se traduciría en la llegada de un producto nuevo sino en una mejora directa de costos.

En Ford, por ejemplo, tanto la Ford F-150 como el Ford Mustang se venden en el país importados desde Estados Unidos. Según pudo averiguar LA NACION, desde que comenzaron a circular los primeros anuncios del acuerdo hace meses, parte de la demanda de la F-150 empezó a resentirse, con consumidores que postergan la compra a la espera de una eventual baja de precios.

Ese escenario no se circunscribe a una sola marca y advierten que podría extenderse hasta que el Congreso trate el acuerdo, algo similar a lo que ocurrió con la especulación de que se elimine la segunda escala de los impuestos internos y golpeó fuerte al segmento premium.
Algo similar ocurre con BMW, que importa desde Estados Unidos buena parte de su oferta de SUV, como los X3, X4, X5, X6 y X7. En estos casos, el nuevo esquema podría tener un impacto directo sobre la estructura de precios, siempre que las unidades ingresen dentro del cupo anual.

Honda también aparece en este grupo con el CR-V, mientras que en Mercedes-Benz ocurre lo propio con los GLE, GLS y el EQE. Para todos ellos, el acuerdo no implica ampliar la oferta, pero sí puede reaviva la expectativa de una corrección de precios, en un contexto donde el consumidor sigue de cerca cada anuncio y ajusta sus decisiones de compra en función de lo que podría venir.










