
Esta señal, que pertenece a la categoría de las preventivas, es importante porque advierte sobre un cambio en las características de la vía
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A la hora de manejar por fuera de la ciudad o de tramitar la licencia nacional de conducir, la correcta interpretación de la cartelería vial representa un pilar indispensable para la prevención de accidentes y la seguridad en el camino. En ese sentido, entre el amplio abanico de señales que bordean las rutas, existe una figura que suele generar dudas entre los conductores: una amarilla en forma de rombo, con borde negro y dos líneas verticales gruesas que se inclinan hacia el centro.
Identificada formalmente como la señal preventiva P.16, su objetivo prioritario es alertar a los conductores sobre la presencia de un “puente angosto”, cuyo espacio disponible para transitar es menor al del resto de la calzada. El diseño gráfico de esta placa guarda una correspondencia analógica directa con la infraestructura que anticipa, ya que las trazas verticales simulan las barandas del puente y su quiebre hacia el interior grafica visualmente la reducción de la vía.

Esta advertencia resulta fundamental, por ejemplo, en el proceso de capacitación para la obtención de la licencia nacional de conducir, iniciativa impulsada por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) para unificar los criterios pedagógicos y de control en todo el territorio argentino.
Dentro del Curso Nacional de Educación Vial obligatorio, estructurado en 10 módulos digitales de aprendizaje, el estudio de este pictograma forma parte explícita del Módulo 07, dedicado a las “Señales viales” y clasificado dentro de la categoría de señales preventivas sobre “Características de la vía”. De este modo, el conocimiento de la placa P.16 se evalúa como un contenido técnico que todo postulante debe dominar antes de rendir el examen teórico y obtener la habilitación para circular.
En cuanto a su marco legal, el respaldo normativo de esta señalización se encuentra fijado en el artículo 22 de la Ley Nacional de Tránsito 24.449, el cual estipula que la vía pública debe estar debidamente demarcada conforme a un sistema uniforme reglamentario. Asimismo, sus especificaciones técnicas están detalladas en el Anexo L del Decreto 779/1995, cuerpo normativo que reúne el Sistema de Señalización Vial Uniforme.
La legislación dispone además que, si las dimensiones físicas de la estructura imponen la necesidad de prohibir el paso de vehículos que superen determinado volumen, la placa preventiva P.16 debe ser acompañada por la señal reglamentaria R.13, la cual indica formalmente el límite de ancho permitido para cruzar.

Al visualizar esta señal preventiva durante la marcha, las pautas de seguridad vial determinan un protocolo claro de conducta para atravesar el tramo sin contratiempos. Quien conduce debe reducir progresivamente la velocidad antes de alcanzar la estructura, observar si circulan vehículos en sentido contrario, evitar de manera estricta los adelantamientos o las maniobras bruscas y mantener el control del auto hasta superar la zona de reducción.
Además, es importante respetar la señalización y prestar atención al espacio disponible para circular, ya que el ancho de la calzada puede resultar insuficiente para el paso simultáneo de dos vehículos de gran porte, que podría provocar un siniestro vial.




