El Cadillac Cyclone se diseñó en 1959 y parecía sacado de las películas de ciencia ficción; la complejidad de su producción lo hizo desaparecer como proyecto oficial
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Diseñado en plena fiebre futurista de los años 50, el Cadillac Cyclone XP-74 fue un concept car que parecía salido de una película de ciencia ficción o directamente del universo animado de Los Supersónicos. Su estética, marcada por una cúpula transparente de acrílico sobre la cabina y dos enormes estructuras laterales similares a motores jet, lo convertía en un objeto imposible de ignorar.

El Cyclone fue una creación de Harley Earl, legendario jefe de diseño de General Motors, y fue presentado en 1959 como una plataforma experimental para probar tecnologías que Cadillac imaginaba para el futuro. Aunque nunca estuvo destinado a la producción en serie, su función como “laboratorio rodante” le permitió incorporar adelantos que, con el tiempo, se convirtieron en parte del equipamiento habitual en los vehículos modernos.
Su inspiración provenía de las naves espaciales que, en aquel entonces, la NASA mostraba como proyectos de lo que más adelante sería la primera expedición lunar.

Entre sus innovaciones más destacadas se encontraba un sistema de prevención de colisiones: dos conos negros ubicados en la trompa alojaban un radar que detectaba objetos cercanos y enviaba señales luminosas de advertencia al conductor. Era, en esencia, un primitivo antecedente de los sensores de estacionamiento, alertas de proximidad y tecnologías actuales de asistencia a la conducción.
Otro elemento distintivo era su intercomunicador incorporado, que permitía a los ocupantes hablar con personas fuera del vehículo sin abrir las puertas ni bajar las ventanillas, un recurso notable para la época.

Si bien su imagen sugería un sistema de propulsión espacial, el Cyclone no utilizaba motores a reacción reales. En cambio, estaba equipado con un poderoso motor V8 de 6.4 litros, capaz de desarrollar aproximadamente 325 caballos de fuerza, asociado a una transmisión automática Hydra-Matic de cuatro velocidades. Lo verdaderamente singular era su techo corredizo electrónico, que se deslizaba hacia adelante para facilitar el acceso al habitáculo.
Solo se construyó un ejemplar del Cadillac Cyclone XP-74, que hoy forma parte de la Colección Heritage de General Motors, donde se conserva como testimonio tangible de una época en la que imaginar el futuro era tan importante como diseñar el presente.
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