Diez barrios porteños seguían sin luz

Anoche, cientos de vecinos protestaron en distintos puntos de la ciudad por la falta de energía, que llevaba más de 40 horas; las empresas dicen que entre hoy y mañana se restablecerá el servicio; muchos seguían ayer retirando agua de sus casas
Fernando Castro Nevares
Julieta Cuneo
(0)
4 de abril de 2013  

Después del temporal y la inundación en la ciudad , muchos damnificados seguían retirando agua de sus casas y miles continuaban sin luz. Anoche, algunos barrios acumulaban más de 40 horas sin suministro, lo que derivó para muchos en la falta de suministro de agua. El doble golpe, de la inundación y el corte de energía, se vivía en numerosas manzanas de Belgrano, Coghlan, Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Villa Ortúzar, Villa Devoto, Saavedra, Barrio Mitre, Núñez y Agronomía.

Mientras anoche continuaba la asistencia oficial a los evacuados del Barrio Mitre, frente al Dot Baires, al cierre de esta edición se estimaba que unas 100.000 personas seguían sin luz en toda la Capital. Las compañías eléctricas estiman que entre hoy y mañana podría restablecerse el suministro eléctrico en las zonas afectadas.

Por la mañana, las calles aledañas al cruce de García del Río y Moldes, una de las zonas más golpeadas de Saavedra, olían a combustible, basura y humedad. De a poco, los vecinos se dedicaban a empezar a poner en orden sus casas, devastadas después del temporal.

Con las puertas y ventanas de sus casas abiertas de par en par, la mayoría sacaba el agua con baldes, secadores de piso y trapos, y desde la calle podían verse en los patios muebles empapados, objetos que habían podido ser rescatados del agua apilados sobre las mesas y aparadores que habían sobrevivido a la catástrofe y, sobre todo, las marcas de la inundación, del paso del agua.

A través de la ventana de una vivienda de la calle Moldes se advertían los muebles rotos, los electrodomésticos mojados, la ropa amontonada en una montaña; un secador y un trapo de piso. A la puerta se asomó la dueña, una señora mayor con los ojos rojos de tanto llorar. "¿Vienen a ayudarme?", preguntó; sin poder contener el llanto, y sin esperar respuesta, volvió a entrar a su casa.

Al igual que la mujer, dentro de todas las casas del barrio la gente limpiaba y acomodaba cosas sin parar. Entre ellos, María Emilia Marello, una joven que vive en una amplia planta baja en Moldes al 3600, contó: "Me mudé hace apenas seis meses; era mi primera casa para mí sola y ahora perdí todo", se lamentaba.

En el Barrio Mitre, las calles de tierra estaban convertidas en un lodazal, y sobre el barro, en las esquinas y en las puertas de las casas se levantaban montañas de objetos inservibles: colchones, electrodomésticos pequeños, ropa, muebles, adornos; la gente sacaba las cosas arruinadas por el agua de a montones y las tiraba sobre otras, propias y de sus vecinos.

En Villa Pueyrredón, los vecinos de la zona cortaron, cerca de las 13, el puente que cruza Avenida del Fomentista y Curupaytí. Con tambores y quema de cubiertas reclamaron la presencia de las autoridades. "Desde que empezó todo esto no se acercó nadie a preguntarnos si estábamos bien o si necesitábamos algo", dijo Beatriz Andrada, una vecina que vive en las torres de Albarellos, un complejo de edificios que alberga 206 departamentos, la mayoría de los cuales están sin luz ni agua desde que se desató la tormenta.

En Monroe y O'Higgins, Belgrano, varios vecinos que no tenían luz hicieron anoche un piquete. Varias ambulancias arribaron al lugar.

Con el correr de las horas también se le complicó la vida cotidiana a la familia Steimbach, que vive en Bauness 2396, Villa Urquiza. Sin luz desde las 5 de anteayer, no tienen teléfono fijo ni Internet. "Pese a todo, nos levantamos, preparamos a los chicos y los llevamos a la escuela, que funciona en el mismo barrio. Llegamos y la encontramos cerrada; se había inundado el día anterior e iban a desinfectar antes de recibir de nuevo a los alumnos", relató Claudio, junto a sus hijos Paula e Ignacio.

En Belgrano el caos persistía. En García del Río y Cabildo el panorama era más dramático. Todavía quedaba agua en las calles y los vecinos estaban indignados. "En 40 años nunca vi algo así", aseguró Maximiliano Etchegoyen, encargado en una torre de 23 pisos de García del Río al 2600, donde una bomba extractora trabajaba sin descanso sacando el agua que había inundado totalmente el subsuelo de tres metros de altura donde funcionaban hasta anteayer las cocheras. "Fue tal la presión del agua que levantó los porcelanatos de la recepción del edificio", aseguró.

En Los Piletones, Villa Soldati, 80 viviendas sociales a estrenar fueron ocupadas anteanoche por habitantes de la cercana Villa Fátima que sufrieron las inundaciones. Los incidentes requirieron la intervención de Gendarmería, aunque se espera que el gobierno porteño solicite a un juzgado el desalojo para poder intervenir. Mientras que en Villa Lugano, seis personas -entre ellas dos menores- fueron detenidas por la Policía Federal al intentar ocupar, junto a otras 30, edificios construidos por la Fundación Madres de Plaza de Mayo.

CRÉDITOS Y EXCEPCIONES

La Legislatura analizará hoy un proyecto presentado ayer para exceptuar del pago del ABL a los vecinos afectados por el temporal de anteayer; los detalles serán definidos durante la discusión en el recinto, aunque la condonación podría alcanzar cinco años. También se debatirá otra propuesta para aumentar de 8000 a 20.000 pesos el monto del subsidio por inundaciones y flexibilizar los requisitos para acceder éste.

En tanto, el Banco Ciudad asistirá con préstamos a tasa subsidiada a particulares, consorcios y comercios a los afectados por las inundaciones. Para individuos, el monto máximo será de $ 5000 con una tasa de 0%; consorcios y negocios tendrán a disposición hasta $ 120.000 y $ 60.000, respectivamente, con una tasa fija de 13%.

  • "La verdad es que no sabemos ni por dónde empezar"

    Ayer por la mañana, Darío y Marcela Piedrabuena trabajaban para poner en condiciones la casa que comparten en Moldes al 3600. "A nosotros nos entró más de un metro de agua; perdimos todo, desde los electrodomésticos hasta las fotos y los recuerdos", se lamentó el matrimonio. "Ayer [por el martes] tuvimos que irnos a dormir a lo de unos amigos que viven cerca y ahora, de vuelta en casa; la verdad es que no sabemos ni por dónde empezar", contaron afligidos
  • "Si no hubiese sido por un vecino, moría ahogada dentro de mi propio auto"

    Mientras caminaba por el devastado almacén que tiene en Crisólogo Larralde y Moldes, María Freire contó: "Además de todo lo que perdí, que no sé ni cuánto suma todavía, tenía mucha mercadería dentro de la camioneta, que perdí en la calle". La mujer contó que quiso correr el vehículo a un lugar más seguro, pero quedó atrapada: "El agua subía y yo no podía salir; si no hubiese sido por un vecino que rompió la puerta, moría ahogada dentro de mi propio auto", recordó angustiada.
  • "El agua brotaba del piso, entraba por las ventanas, se colaba por el patio"

    "¿Sabés lo que es perder todo?", preguntó Antonella Guevara, vecina de Barrio Mitre, antes de invitar a pasar a la casa en la que vive junto con su familia. "El agua subió muy rápido y, de pronto, vimos que estaba dentro de la casa: brotaba del piso, entraba por las ventanas, se colaba por el patio y arrasaba con todo", recordó. En medio de la tormenta, la familia entera trepó al techo de la casa, al igual que la mayoría de sus vecinos. "Al principio no podía parar de llorar, pero después me calmé un poco y dije: empecemos otra vez. Una vez más", contó la mujer.
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