Estacionar, un problema vigente que se pretende solucionar
Se realizan 144 multas por hora por autos detenidos en lugares prohibidos; llevarán los parquímetros a más barrios
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Con un parque automotor que no deja de crecer, el desafío de la movilidad en Buenos Aires sigue siendo el mismo: procurar el ordenamiento de los 2.000.000 de vehículos que se mueven a diario en la ciudad. El cuello de botella se vuelve cada vez más estrecho entre esa cifra y la cantidad de lugares donde estacionar. Hallar un espacio libre suele ser una verdadera búsqueda del tesoro y los automovilistas caen en reiteradas infracciones.
Palermo, Colegiales, Villa Urquiza, Belgrano y Núñez son algunos de los barrios más desbordados por vehículos indebidamente estacionados en las rampas para discapacitados, en las ochavas o sobre las veredas. Parece que no asomarán nuevas reglas al menos hasta el año próximo, para cuando la Ciudad reprogramó la extensión de los parquímetros.
En junio de 2017 podría comenzar a aplicarse el nuevo proyecto de estacionamiento medido que la Secretaría de Transporte y Tránsito porteña enviará hoy a la Legislatura para llevar los parquímetros a más barrios. El plan reemplaza la propuesta aprobada en 2013, que fue frenada por dos recursos de amparo. Se espera su aprobación para antes de fin de año.
La principal diferencia con el anterior es que las tickeadoras serán provistas por el Estado. Uno de los frenos judiciales se originó en el reclamo de una proveedora contra otra que había sido seleccionada.
El sistema contempla la ampliación del estacionamiento medido a 86.768 de las 334.654 plazas existentes, lo que representa el 27% del total; hoy, rige en sólo 4000. Se eliminará la posibilidad de pagar la tarifa con efectivo o monedas y sólo se podrá hacer con tarjeta de crédito o débito y SUBE. Hoy, la hora de parquímetro cuesta $ 4 y será elevada al doble en las próximas semanas (de lo que se informa por separado).

"Aumenta la cantidad de autos radicados en la ciudad y de los que ingresan. Eso genera una pulsión por el uso del espacio público en la que el Estado debe mediar para garantizar un orden", dijo a LA NACION el secretario de Transporte y Tránsito porteño, Juan José Méndez. De acuerdo con la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), en los primeros ocho meses del año hubo 471.700 patentamientos en todo el país, un 8,3% por encima que en el mismo período de 2015. Según Méndez, Buenos Aires tiene un promedio de 160.000 nuevos rodados por año.
A los espacios para estacionar en la vía pública se suman las opciones en cocheras privadas. En toda la ciudad existen 1333 garajes y 376 playas de estacionamiento habilitados por la Agencia Gubernamental de Control (AGC); en el último año se sumaron 48 y 18, respectivamente. Sin embargo, no alcanzan.
Las multas por mal estacionamiento sumaron 833.597 entre enero y agosto, a un promedio de 144 por hora; 289.027 se labraron mediante dispositivos electrónicos, 345.532 con los cascos de agentes motorizados y 199.038 manualmente. Sólo las superaron las multas por exceso de velocidad, que contabilizaron 875.497. En tercer lugar aparece hablar por celular al manejar, con 40.195.
"El primer escalón del estacionamiento medido no es la restricción, sino el orden. Es una regla nueva dentro del orden de la ciudad, que tiene su costo y que la gente podrá optar: sigo utilizando el auto y pago, o uso el transporte público", analizó el arquitecto y urbanista Roberto Converti.

Hoy, rige el desorden. Hay sitios desbordados por los vehículos mal estacionados. Según el área de Demanda Ciudadana, Calidad y Cercanía porteña, los vecinos de la comuna 13 (Núñez, Belgrano y Colegiales) fueron los que más reclamaron en lo que va del año por mal estacionamiento en sus barrios (6233). Luego, los de la comuna 14 (Palermo), con 4940 casos, y los de la 12 (Coghlan, Saavedra, Villa Urquiza y Villa Pueyrredón), con 2903.
"El impacto de las personas que siguen transportándose en auto es muy grande, por lo que el estacionamiento medido tendrá un efecto disuasorio del uso del auto. Ponerle un costo al uso del espacio público es una alternativa para ordenar el tránsito", opinó Inés Schmidt, docente investigadora del Instituto Superior de Urbanismo y del Cetam-UBA.
El proyecto contempla la división de la ciudad en cinco zonas que serán controladas por cinco empresas diferentes. Se regularizará así la situación del servicio, hoy en manos de Dakota-STO y BRD-SEC, cuyos contratos vencieron en 2001. La propuesta incluye una tarifa progresiva más cara a medida que pasen las horas y la gratuidad para el residente. La recaudación será retenida por el Estado y no por las empresas.





