Rodríguez Larreta: "Quiero una ciudad con menos autos"

El flamante jefe de gobierno adelantó futuras medidas
Pablo Tomino
Nicolás Cassese
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13 de diciembre de 2015  

Ladero y gestor durante los ochos años de Mauricio Macri al frente de la administración porteña, a Rodríguez Larreta le llegó el tiempo de tener luz propia, de dejar su marca en la ciudad. En una entrevista con LA NACION realizada anteayer por la noche, mientras las oficinas de la sede del gobierno se iban despoblando luego de semanas intensas en las que el frente Cambiemos se quedó con los tres premios grandes de la política argentina, dijo que pretende recuperar el sentido de convivencia y la escala humana de la ciudad. Quiere fortalecer el transporte público y desestimular el acceso de autos particulares a los centros urbanos.

El nuevo edificio del gobierno de la ciudad es puro vidrio, espacio y luz, un desparramo de vanguardia enclavado en el corazón de lo que alguna vez fue el barrio obrero de Parque Patricios. Sin embargo, Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de gobierno, sigue, por ahora, en una oficina de dos ambientes confortables, pero sin ventanas, con los cuadros de su amado Racing apoyados en el suelo y ubicada un piso debajo de los despachos del poder.

Es tiempo de mudanzas. Rodríguez Larreta pretende aprovechar la circunstancia histórica de que una sola fuerza política controle los tres distritos con injerencia en los problemas estructurales del área metropolitana, para lograr la coordinación de políticas en temas de vivienda, urbanización de villas, gestión de basura y traspaso de la policía. Casi no dio plazos, pero se comprometió a que pronto asumirá un compromiso público con metas cuantificables en diferentes áreas de gestión.

-¿Al final de su mandato, cuál le gustaría que fuese la marca Larreta en la ciudad, aquello por lo que será recordada su gestión?

-No aspiro a una marca física. Sí aspiro a recuperar la seguridad que tenía Buenos Aires hace algunas décadas. Mejor voy a usar otra palabra: aspiro a recuperar el sentido de convivencia. Que la gente sienta que el otro es su vecino y que el espacio público es parte de su casa y lo cuide y lo disfrute como tal. Hoy la gente en el espacio público está crispada, es agresiva. Me gustaría revertir eso.

-¿Qué ciudades del mundo le gustan o lo inspiran en su gestión?

-Hay dos modelos en pugna. Uno es del espacio público como un lugar de tránsito para ir de un lugar a otro, como en el caso de Los Angeles, donde casi no hay veredas. El contraejemplo que a mí me gusta son ciudades como Ámsterdam y Copenhagen, donde todo el mundo camina o anda en bicicleta, y salir a la calle es un programa. Ése es el modelo que buscamos en Buenos Aires al peatonolizar el microcentro. El cambio cultural que supuso esa medida es increíble.

-¿Está pensando en alguna medida extra para desestimular el acceso de autos particulares a los centros de alta densidad urbana de la ciudad?

-La peatonalización apunta a eso.

-Pero eso ya está. ¿Está pensando en alguna medida extra?

-Estamos extendiendo el modelo de peatonalización a otros centros comerciales.

-¿A cuáles?

-Ya lo extendimos con dos cuadras en el Barrio Chino de Belgrano y estamos pensando en Tribunales, que es una zona de altísima circulación.

-Circular en la ciudad de Buenos Aires sigue siendo muy complicado. Tardamos una hora y media desde la Redacción del diario, en Vicente López, a Parque Patricios. ¿Qué medidas piensa tomar para solucionar este problema?

-Primero vamos a seguir apostando a que la gente llegue a los centros comerciales en transporte público. Tenés un problema físico, que es una ciudad de un determinado tamaño a la que cada año le metés entre 80.000 y 100.000 autos. No hay manera de que entren. Con lo cual, lo que queda es apostar al transporte público. Hay ciudades que esa pelea ya la perdieron, como San Pablo o ciudad de México. Estoy convencido de que nosotros agarramos el problema a tiempo.

-Pero estamos lejos de la solución.

-Es que estas cosas no se solucionan de un día para el otro. Pero sí se mejora. El concepto general es llevar los colectivos a las avenidas, si hay ancho suficiente transformarlos en metrobuses, mejorar todo lo que podamos la frecuencia del subte y apuntar al modelo prioridad peatón en los centros comerciales. Todo en un proceso de desestímulo del auto particular en los lugares de alta densidad.

-¿Cuál es el plan para los subtes?

-La primera y más ambiciosa de las medidas es ampliar la frecuencia de las líneas actuales. Queremos llegar a fin del año que viene con una frecuencia promedio un poquito debajo de los tres minutos, que es un buen standard internacional. También queremos terminar la línea H y que la Nación nos pase la E.

-¿El traspaso de policía a la Ciudad tiene fecha?

-No, pero se va a anunciar pronto.

-¿Cuál va a ser el modelo de ese traspaso?

-Vamos a recibir la Superintendencia de Seguridad Metropolitana, que es de donde dependen las comisarías. Después habrá un trabajo de unificación con la Metropolitana para crear una sola fuerza.

-¿Esto haría que ya no haya problemas para controlar trapitos y manteros? Porque hasta ahora el gobierno porteño le echaba la culpa a la Policía Federal por la falta de colaboración en la solución de estos problemas. Esa excusa ya no será válida.

-Hay que entender que no hay soluciones mágicas. Con el traspaso de la policía no se acaba el delito en la ciudad, pero estoy convencido de que es un muy buen primer paso.

-¿Gendarmería y Prefectura van a seguir cumpliendo tareas de seguridad en la ciudad?

-Hasta que no avancemos en el proceso de traspaso y unificación con la Policía Federal no debería haber cambios. Pero creo que, mirado a largo plazo, son fuerzas pensadas para otras funciones.

-Con respecto a la basura, ¿tiene claro que las campanas verdes no funcionan?

-No estoy de acuerdo en tomar una conclusión terminante de ese tipo. Sí estoy de acuerdo en que estamos a mitad de camino de uno de los mayores cambios culturales por los que pasa una ciudad.

-Según un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), en la ciudad hay más de 300.000 personas viviendo en 36 villas, casi el doble de las que había en 2010. ¿Cuál es su propuesta al respecto?

-La urbanización de las villas, que es lo que proponemos, es un tema de alcance nacional, y poder trabajar con el gobierno de Mauricio nos va a ayudar mucho. No podemos urbanizar la villa 31 porque está en terrenos que no son nuestros, son nacionales. Pero eso se solucionará cuando la Nación nos ceda los terrenos.

-¿El traspaso de los terrenos se va a hacer el año que viene?

-Lo antes posible.

- ¿Qué va a pasar una vez que tengan la titularidad de los terrenos?

-Se puede empezar con la urbanización de la villa 31 y de otras que están en terrenos nacionales.

-¿Van a dar títulos de propiedad a los vecinos que viven ahí?

-Siempre la urbanización termina con el título de propiedad. La gente pagará por el terreno, pero con créditos blandos y fáciles de pagar.

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