La otra grieta porteña: una estación de Ecobici vuelve a enfrentar a Rosas y Urquiza

La estación de la polémica, en Triunvirato al 4700
La estación de la polémica, en Triunvirato al 4700 Crédito: Mauro Alfieri
La posta lleva el nombre del primero, en el barrio denominado como el segundo; igual situación había ocurrido con la cabecera del subte B, que finalmente fue rebautizada
Flor Illbele
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15 de agosto de 2019  

Desde que empezó a operar en las calles de Buenos Aires, el lunes 25 de febrero, el nuevo sistema Ecobici alcanzó las 400 estaciones y los 400 rodados. Presente en 39 barrios de la ciudad, no quedan dudas de su éxito entre los porteños que, día a día, eligen la bicicleta como medio de transporte urbano. Sin embargo, la reciente inauguración de la estación 281 llamada Juan Manuel de Rosas -en la Plaza Jorge Casal, sobre avenida Triunvirato 4763- reavivó una disputa histórica que ya se había dado en 2008 cuando, por la ley 2785, se decidió llamar de la misma manera la cabecera de la línea B, situada en el corazón de Villa Urquiza. Y, tal como sucedió anteriormente, los vecinos solicitaron un cambio de nombre.

"Lo hacemos por una cuestión de identidad e imagen barrial. En el caso del subte, llevamos el tema a audiencia pública y lo debatimos en la Legislatura. No logramos sacar el Rosas, pero sí agregar el Villa Urquiza. Por eso la terminal se llama ahora Juan Manuel de Rosas-Villa Urquiza", explicó a LA NACION Ricardo Bértola, vicepresidente de la Comisión Permanente del Centenario de Villa Urquiza.

Ese barrio porteño nació el 2 de octubre de 1887 con la denominación de Villa Catalinas. Posteriormente, el 16 de octubre de 1901, al cumplirse el centenario del nacimiento de Justo José de Urquiza, adoptó el nombre del general oriundo de la provincia de Entre Ríos. "Fue gracias a una propuesta de los vecinos, entre los que había un gran porcentaje de entrerrianos, que se terminó efectivizando a través de un decreto del presidente Julio A. Roca", recordó el historiador Daniel Balmaceda.

En la primera mitad del siglo XIX, como gobernador de la provincia de Buenos Aires, Rosas no permitía la libertad comercial y la autonomía definitiva de las provincias del interior; entre ellas, Entre Ríos, gobernada por Urquiza. Hasta que en 1852, con fuerzas de Brasil, Uruguay, las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, y los unitarios exiliados, el Ejército Grande, liderado por Urquiza, se enfrentó a Rosas y lo derrotó en la Batalla de Caseros, el 3 de febrero de ese año.

En el barrio, la disputa por la nomenclatura tuvo un primer capítulo en 1973 cuando a la arteria llamada Monroe (en un tramo, avenida; en otro, calle), que se extiende de este a oeste de la ciudad entre las avenidas Figueroa Alcorta y De los Constituyentes, se la rebautizó con el nombre de "Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas" por la ordenanza 29.905/74.

Tres años después, en marzo de 1976, el gobierno militar dejó sin efecto esa norma mediante el decreto 1665 y devolvió a la arteria el nombre Monroe con otra ordenanza. "Siempre va a llamar la atención que haya necesidad de estar disputándose espacios entre Urquiza y Rosas, como si no hubiera más personajes de la historia para buscar", reflexionó Balmaceda.

Paradoja

Ricardo Bértola nació y se crio en Villa Urquiza. Tiene más de ochenta años y hace treinta, en 1987, fundó la Comisión Permanente del Centenario de Villa Urquiza con el objetivo de "representar al barrio a través de acciones que incentiven el sentido de pertenencia".

Bértola se llama a sí mismo "urquicense" y, cuando habla del barrio, le brillan los ojos. "Es más que una familia", afirmó, y con orgullo enumeró algunos logros de la comisión. "Para el aniversario Nº 129 de Villa Urquiza conseguimos que se colocara una placa en homenaje a Francisco Seeber, el fundador del barrio, en el paso bajo nivel de avenida Monroe. El año pasado, luego de unas reformas en la estación Urquiza del ferrocarril Mitre, se le quitó el indicativo 'General'. Hicimos un pedido a Trenes Argentinos y logramos que volvieran a agregárselo. Estamos en todos los detalles", se jactó. Tras una pausa, agregó: "Después de todo eso y del antecedente de la cabecera de subte, ahora resulta que de buenas a primeras la estación de las bicicletas se llama Juan Manuel de Rosas. Parece una tomada de pelo".

Ante esa situación, lo primero que hizo Bértola fue llamar a la línea oficial 147 para hacer el reclamo a Ecobici. Ahí le sugirieron que mandara una carta a la comuna del barrio, la 12, que la Comisión Permanente del Centenario envió el 3 de julio pasado. Hasta el momento, no obtuvieron una respuesta.

Consultado por LA NACION, el integrante de la Junta Comunal 12 por el bloque Evolución, Matías Debesa, aclaró que la decisión del nombre de la estación de bicicletas no pasó por la junta. "Recibimos la carta de los vecinos y tenemos previsto tratar el reclamo en una reunión la semana que viene. Veo con buenos ojos todo lo que fortalezca la identidad de los barrios", subrayó Debesa.

Bértola sumó: "Que quede claro que nos encanta que haya estaciones de bicicletas en Urquiza. Además, cuando paso, muchas veces están vacías, lo que significa que son muy utilizadas. Ese es un gran logro del gobierno de la ciudad".

Si bien desde el 147 indicaron encauzar el reclamo a través de la comuna, el organismo que dispuso los nombres de las estaciones de Ecobici fue la Secretaría de Transporte de la ciudad. Voceros de la dependencia explicaron a LA NACION que el criterio usado para denominar a las postas del sistema es el de la cercanía con hitos barriales: una plaza, una estación de tren o de subte. En este caso, la estación 281 funciona a poca distancia de la terminal de la línea B. "No recibimos aún ningún reclamo. De cualquier manera, adelantamos que no tenemos problema en recibir a los vecinos y evaluar el cambio de nombre", sostuvieron las fuentes.

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