Retiro a oscuras: por diversas obras falta luz en la zona de la terminal de micros

Retiro a oscuras: por obras en la zona, falta luz en la terminal y en la villa 31
Retiro a oscuras: por obras en la zona, falta luz en la terminal y en la villa 31 Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Mauricio Giambartolomei
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23 de agosto de 2019  • 11:16

El Paseo del Bajo fue una gran obra de ingeniería que modificó la manera de pensar la circulación de sur a norte de la ciudad de Buenos Aires. En mayo pasado comenzaron a transitar los camiones por los nuevos carriles. Fue un principio de solución para la movilidad de todo el bajo porteño, aunque meses después de su apertura a pocos metros de su traza hay zonas marginadas donde la modernización de infraestructura parece no haber llegado.

Por obras en la zona, falta luz en la zona de la terminal de micros

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Es el caso de la terminal de ómnibus de Retiro y sus cercanías con la villa 31 donde la oscuridad es total al anochecer. generando un ambiente sombrío que pone en peligro a los vecinos y a los usuarios del transporte público. Además las calles están en mal estado y continúan los cortes parciales por las obras. En esa zona circulan hasta 50.000 personas por día y 30.000 ómnibus al mes.

Muchas de las luminarias ubicadas sobre las avenidas Ramos Mejía, Antártida Argentina y las calles Carlos Perette y Rodolfo Walsh no funcionan
Muchas de las luminarias ubicadas sobre las avenidas Ramos Mejía, Antártida Argentina y las calles Carlos Perette y Rodolfo Walsh no funcionan Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

El entorno no desentona con el estado actual de la terminal que parece detenida en el tiempo. A pesar que el contrato de concesión venció en 2015 en los últimos cuatro años no pudo ser modernizada y el Ministerio de Transporte de la Nación debió dar de baja un proceso de licitación para iniciar otro. Las últimas novedades marcan que hace algunas semanas se abrieron los sobres con las propuestas de dos empresas. Una de ellas es de un grupo de sociedades vinculadas con la actual administración, que conduce Néstor Otero; la otra, de un grupo que comanda la familia Neuss.

En la villa 31

La oscuridad asoma desde la plaza Canadá, frente al ingreso de la estación ferroviaria, y avanza hasta llegar a la entrada de la terminal de ómnibus, cerca a uno de los ingresos a la villa 31 más peligros. El pasillo por donde se ingresa al barrio San Martín, se dice en la 31, es uno de los más picantes y donde proliferan los robos piraña y los arrebatos a las personas que esperan tomar los colectivos urbanos.

La oscuridad asoma desde la plaza Canadá, frente al ingreso de la estación ferroviaria,
La oscuridad asoma desde la plaza Canadá, frente al ingreso de la estación ferroviaria, Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

El cono de sombre avanza sobre Ramos Mejía y toma por Antártida Argentina y Perette, entre el supermercado y el estacionamiento de vehículos de la estación Retiro. Más atrás las primera fila de casas de la 31 también se están en penumbras y apenas se distinguen los ómnibus que ingresan para tomar posición en los andenes.

Allí, en enero pasado, una unidad proveniente de Miramar fue abordada y parte del equipaje de los pasajeros, saqueado. Este tipo de hechos aumentan en temporada alta o en fines de semana largo. El caso se hizo público por la denuncia que un actor realizó en Twitter, pero según las denuncias de puesteros y vecinos de la 31, se repite en forma periódica.

El entorno no desentona con el estado actual de la terminal que parece detenida en el tiempo.
El entorno no desentona con el estado actual de la terminal que parece detenida en el tiempo. Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

La oscuridad absoluta en el ingreso de los coches, en la esquina de Rodolfo Walsh y Perette, genera el marco propicio para que los ómnibus queden a la merced de delincuentes. Es una trampa sin salida porque cuando los vehículos apuntan hacia la estación no tienen retorno. Además de la ausencia de luz las calles, en ese cruce, tienen baches y dificultan la circulación.

"La luz siempre fue un problema, eternamente, se mejoró bastante pero no como se debería. Es habitual cuando hace mucho calor o frío y la delincuencia, en esos momentos, está a la orden del día. Es inseguro para quienes vivimos en la 31 y para los usuarios del transporte público. Al estar más oscuro es más factible que vean hechos de inseguridad", cuenta Christian Báez, habitante de la villa y conocedor de la zona. "Hay mucho robo piraña cuando llegan los micros. Los pibes empiezan a patear la valijera para tratar de sacar algo. No pasa siempre, pero pasa", agrega.

Además de la ausencia de luz las calles, en ese cruce, tienen baches y dificultan la circulación
Además de la ausencia de luz las calles, en ese cruce, tienen baches y dificultan la circulación Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

La villa 31 presenta una particular dificultad al tratarse de un área no urbana. Edenor y Edesur, las dos empresas de distribución de energía eléctrica, tienen participación en la zona, pero entregan el servicio al Gobierno para que, a través de generadores propios, lo distribuyan en el barrio. Lo que pasa pasillos adentro de la 31 se pierde en el laberinto de cables y conexiones irregulares que también atentan contra el suministro. Pero el alumbrado público debe ser garantizado por el Gobierno porteño.

Alumbrado público

"Desde que empezaron las obras se corta la luz, en el barrio y fuera del barrio. Muchas veces los vecinos hemos cortado la autopista para que se coloquen medidores más grandes y que no haya problemas en la zona porque nadie entiende cuál es el problema. Siempre hay gente que se aprovecha de la situación y roba todo lo que puede", asume Nora Flores, que conoce la dinámica de la zona.

"Muchas veces los vecinos hemos cortado la autopista para que se coloquen medidores más grandes", dice uno de los vecino
"Muchas veces los vecinos hemos cortado la autopista para que se coloquen medidores más grandes", dice uno de los vecino Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

Edenor y Edesur informaron que no registran inconvenientes en el área absorbida por la oscuridad. Desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público aseguraron que sobre la avenida Ramos Mejía, entre la calle 15 y Antártida Argentina, se están realizando obras en las veredas del ingreso al ferrocarril San Martín y de la terminal de ómnibus que afectan el alumbrado público. Además se están sumando columnas y luminarias en la calle Padre Mugica en una obra que llegará hasta el cruce con Salguero; y sobre Perette se están duplicando las luminarias.

Se espera que con estas obras la situación mejore en una zona acostumbrada a convivir con una marginalidad que ya supera los límites de la villa 31. Con vecinos y pasajeros a oscuras y expuestos a la inseguridad, a pocos metros de una obra reluciente.

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