Ruta 2: sucesión de retornos, cruces y cambios de velocidad en el tramo con más víctimas

Una larga fila de autos, ómnibus y camiones, anteayer, en un control policial en la ruta 2
Una larga fila de autos, ómnibus y camiones, anteayer, en un control policial en la ruta 2 Crédito: Santiago Filipuzzi
Entre los kilómetros 131 y 190, y en especial entre Lezama y Castelli, reiterados empalmes aumentan el flujo vehicular; la circulación debe bajar de 100 a 60 km/h en 400 metros
Belén Negrello
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10 de febrero de 2020  

Consecutivos retornos y cruces más dos empalmes con las rutas 41 y 57 aumentan el flujo de tránsito en el tramo de la ruta 2 que va desde el kilómetro 131 hasta el 190. En ese segmento -y en especial entre los kilómetros 141 y 170, es decir, entre Lezama y Castelli- se concentra la mayor cantidad de lesionados por choques o vuelcos de automóviles, ómnibus, motos o camiones, de acuerdo con el único registro de trauma del país.

En un recorrido por la zona anteayer por la mañana, LA NACION pudo constatar las interferencias y el gran caudal vehicular. Jorge Faga, de 59 años, dueño del Hotel Otelo y de la parrilla San Jorge en Castelli, dijo: "En este punto se concentra una gran cantidad de viajeros, porque por la ruta 41 vienen turistas de Salta, Jujuy y Corrientes". Según Faga, los viajeros del interior son los que más suelen parar en los hoteles. "Llegan a las once de la noche, se hospedan, duermen y se van a las cinco de la mañana. En cambio, el turista porteño no para", comentó.

Lorena Sosa, de 46 años, empleada en una parrilla a la vera de la ruta 2 a la altura de Castelli, coincidió: "Es un lugar clave porque es justo a la mitad del trayecto hacia la costa. Suelen generarse embotellamientos por la intersección con la ruta 41". Anteayer al mediodía, una hilera de autos se extendía aproximadamente a lo largo de cinco kilómetros que avanzaban muy lentamente justo antes de llegar a Castelli, mano a la costa.

Se podían ver frecuentes controles policiales que ralentizaban el tránsito en todo el tramo desde Lezama hasta Castelli.

Fuentes del Ministerio de Seguridad provincial informaron que por el Operativo Sol se dispusieron una gran cantidad de puestos policiales de ubicación variable: no están fijos, sino que se van moviendo de acuerdo con una dinámica específica según el horario y la afluencia de tránsito que haya.

En los 29 kilómetros desde el 141 al 170 solo hay una curva, a la altura del cruce del río Salado. El asfalto está en buenas condiciones y se puede observar que la autovía está correctamente señalizada. Los carteles que indican las velocidades máximas están posicionados con una distancia aproximada de 200 metros entre sí, lo que da el tiempo necesario para ir bajando la velocidad.

Se estima que si se viene a una velocidad de 100 km/h tiene que haber una distancia de 75 metros hasta el próximo cartel de 80 km/h de velocidad. Y del cartel de 80 km/h al de 60 km/h debe haber 60 metros.

También hay señales que indican los reiterados retornos, cruces y empalmes.

Consultado, el ingeniero Fabián Pons, presidente del Observatorio Vial Latinoamericano (Ovilan), explicó: "Nunca es bueno que haya retomes y cruces en una ruta. En este caso, es una autovía. La diferencia entre una autovía y una autopista es que la autovía tiene cruces a nivel. La autovía 2 tiene retomes y cruces en toda su extensión, y eso la hace más peligrosa. Nosotros hemos reconstruido varios siniestros a lo largo de la ruta 2 de gente que salía de estaciones de servicio, que cruzaba o salía de retomes. Los retomes están sobre la mano rápida, lo que de por sí los hace peligrosos. Siempre que haya retomes, cruces, rotondas o ingresos a pueblos es un riesgo. Amerita que la autovía 2 se transforme en autopista, que le construyan todos los puentes que hagan falta".

Estadística

En el tramo desde el kilómetro 141 al 170 se registraron en los últimos cinco años el 70% de los viajeros que sufrieron heridas o traumatismos en los 400 kilómetros de la autovía hacia la costa atlántica bonaerense. Son 403 de los 574 conductores o pasajeros atendidos en alguno de los tres centros provinciales situados a lo largo de la ruta 2 y que participan del mencionado registro de la Fundación Trauma. Si se considera el segmento entre los kilómetros 131 y 190, el porcentaje asciende al 90%.

La seguridad vial sobre la ruta 2 quedó en la mira luego de que, desde noviembre pasado, en 69 días volcaron tres ómnibus de doble piso, con cuatro muertes y más de un centenar de pasajeros asistidos.

El médico Darío Vargas, encargado del registro de trauma en la UPA de Lezama, instalada en el kilómetro 157,7, consideró: "Llevo seis años acá. Por mi experiencia, puedo decir que en esta temporada hubo muchos accidentes, entre tres y cuatro por semana. Incrementó con respecto al año pasado".

Leandro Ambrosi, de 40 años, estaba viajando a Costa del Este con su señora y tuvo que parar en un taller mecánico en Castelli porque el auto levantaba temperatura. "Paramos por precaución, para que lo revisen", dijo. José Luis Mounet, de 55 años, mecánico del taller El Sombra, comentó que las fallas más frecuentes son: se quema la junta de la tapa de cilindros; se rompen los fuelles de los semiejes, que se conectan con la caja de cambios; se revienta alguna manguera por una falla muy común, como por ejemplo el termostato trabado.

Alicia Dadin, de 60 años, dueña del Hotel La Escondida y del restaurant Chez Alice, que funcionan a la vera de la ruta en Castelli, dijo que además de turistas que paran a pasar la noche para descansar suele haber hospedados por rotura de vehículos.

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