Se fueron seis vidas; quedaron historias de dolor y sufrimiento
"Quiero que no sea una muerte más", dijo Alberto Grimaldi, quien perdió a su madre en abril pasado
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"Fue como una película de esas de tsunamis o terremotos: lo ves y no lo podés creer. " Con estas palabras, Elisabeth Caporale resumió el recuerdo de la trágica madrugada de la inundación del 2 de abril, en la que perdió a Ricardo, su esposo.
A las tres de la mañana, Ricardo, de 62 años, se acercó a la entrada de su casa en la calle Plaza, en Saavedra, para poner la compuerta. Al ver la fuerza de la correntada, le dijo a Elisabeth: "Vamos a perder todo; no lo soporto. Me va a dar un infarto". Y al instante, se desvaneció.
Entre Elisabeth, su hija Jesica y su yerno intentaron reanimarlo, pero, con el agua hasta la cintura, sólo lograron mantenerlo a flote. Llamaron al SAME, a la policía y a Defensa Civil, pero la única respuesta que obtuvieron fue: "No podemos llegar".
A partir de entonces se desencadenó un periplo de ocho horas de tragedia. "Primero no lo podíamos levantar, y cuando conseguimos ponerlo sobre la cama, por la fuerza del agua empezó a girar. Al final lo pusimos arriba de la mesa."
Seis meses después de las inundaciones, y en su casa renovada gracias al apoyo de familiares, amigos y un subsidio del gobierno de la ciudad, Elisabeth, Camila, Marina y Jesica recuerdan la imagen de su padre con las pocas fotos que salvaron del agua.
Su caso no fue el único en la Capital. El gobierno de la ciudad reconoce la cifra de seis fallecidos "en ocasión de tormenta". Néstor Nicolás, subsecretario de Emergencias porteño, explicó a LA NACION que se trata de casos de fallecimientos por "causas externas, que no fueron necesariamente una causa directa de la inundación", y que no se registraron "muertes por asfixia o sumersión".
En un dictamen del fiscal José María Campagnoli, al que accedió LA NACION, se ordenó la instrucción contra el ministro Diego Santilli y "contra quienes resultaren penalmente responsables" por la falta de obras y el fallecimiento de Ricardo Caporale, Eduviges Olivera, Sofía Nicola, Arturo Kaerger y Marta Susana González, a quienes se suma Antonio Villares, un operario de la línea B de subte que murió electrocutado el día del temporal.
Actualmente, la Justicia investiga los hechos en una causa a cargo del juez de instrucción porteño Hernán López, quien la delegó al fiscal Marcelo Ruilopez.
Alberto Grimaldi y Hugo Centurión perdieron a sus madres, Eduviges Olivera, de 88, y Sofía Nicola, de 81, respectivamente, en abril.
"Quiero responsables, y que no sea una muerte más", dijo Alberto. "No queremos que muera más gente", coincidió Hugo, y agregó: "No veo que se estén haciendo las obras para evitarlo".






