Una multitud disfrutó del paso de carrozas, bailarines y de Papá Noel en Palermo
La Ciudad organizó el segundo desfile de Navidad sobre la Avenida del Libertador; reunió 85.000 espectadores
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Cientos de gorritos rojo y blanco se adueñaron de la Avenida del Libertador. Cuando falta una semana para la Navidad, los festejos empezaron ayer en el barrio de Palermo. Unas 85.000 personas fueron los entusiastas espectadores del desfile navideño organizado por la Ciudad. Los más chicos clamaban enérgicos por la presencia de Papá Noel, que cerró el evento desde lo alto de su carroza, y los más grandes aprovecharon el día para pasar una tarde familiar rodeados de música y favorecidos por buen tiempo.

La familia Alonso llegó desde Quilmes cerca de las 15, dos horas antes de que comenzara el desfile con los primeros acróbatas y artistas. La más pequeña del clan estaba “superansiosa, ya nos tenía locos”, describió Marcela, la mamá de Ana. Pero no sería una jornada improvisada para ellos. Llegaron a la tradicional avenida y acomodaron sus reposeras justo al lado del vallado de seguridad. Tenían una vista privilegiada para observar de cerca, a eso de las 17.30, la primera de las seis carrozas que abrió el espectáculo: la “orquesta imperial navideña” en homenaje a la música.
“Vinimos a ver a Papá Noel”, dijo Agustina a LA NACION mientras esperaba ansiosa que se abriera la puerta azul desde donde salían las carrozas y los artistas, que luego recorrían unas seis cuadras de la avenida, entre Sarmiento y Bullrich. La niña de tres años quería sacarse una duda y preguntarle si ya había recibido su carta.
El tan esperado personaje vestido con un traje colorado recién llegaría a última hora para darle el cierre al colorido desfile. Hasta ese momento, la ansiedad de los espectadores más pequeños crecía de manera exponencial. “¡Papá Noel! ¡Papá Noel!”, gritaban a coro cada vez que podían. El sobrino de Juan Carlos no dejaba de preguntar, sentado sobre los hombros de su tío y con el léxico propio de un niño de dos años: “¿Ya está? ¿Ya sale Papá Uel?”.
Villancicos
El mate y los sándwiches acompañaron la pintoresca jornada, en la que la inocencia y la imaginación de los chicos ganaban los alrededores del Rosedal. Más de 350 artistas y 200 bailarines invitados, con seis carrozas gigantes, bailaron al ritmo de villancicos en esta segunda edición del evento. El año pasado fueron 60.000 los espectadores.
Antes de que comenzara el desfile, un grupo de malabaristas y otros artistas circenses, con zancos, burbujeros y otros elementos, abrieron el espectáculo callejero. Los vecinos de los edificios linderos parecían espectadores vip. Algunos de ellos se acomodaron en sus balcones para no perderse nada desde las alturas.
El arribo de la tercera carroza, “la de los regalos”, inquietó a muchos niños. “No está la casita que quiero”, le comentó preocupada una chica a su papá. Los juguetes que cobraban vida le gustaban, pero ella tenía en claro su objetivo.
El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, participó del desfile. “La idea es que los vecinos se acerquen y que tengamos un rato lindo para transmitir los valores de la Navidad, que son valores de amistad, de familia, de compartir”, dijo el mandatario. Hubo también un árbol navideño de más de siete metros de alto, escoltado por bastoneros, y diversos foodtrucks en las inmediaciones.






