Vecinos de San Isidro marcharán contra la tala del Bosque Alegre
Se manifestarán hoy a las 18, frente a la sede comunal; el municipio defiende su proyecto
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Los vecinos del bajo de San Isidro marcharán hoy, a las 18, hacia la sede municipal, en Márquez y Centenario, para reclamar contra el avance de las topadoras sobre el Bosque Alegre, un extenso espacio verde sobre la costa en el bajo del distrito, y por la represión que sufrieron integrantes de la asamblea vecinal ambiental el jueves pasado.
El Bosque Alegre forma parte de unos extensos terrenos que la Municipalidad de San Isidro tiene en la costa y que iban a ser entregados al Club Atlético San Isidro (CASI) para la construcción de nuevas canchas de rugby. Según pudo saber LA NACION, las instalaciones que ocupa actualmente el CASI en Escobar son alquiladas y, ante la posibilidad de que el club se mude a Tigre, el municipio sanisidrense le entregó al club el uso de las tierras.
Ante el creciente reclamo vecinal por el uso de tierras con especies autóctonas, el intendente Gustavo Posse suspendió el jueves pasado la vigencia de ese acuerdo y declaró a la zona "paisaje protegido". Sin embargo, ese mismo día, antes y después de la declaración, operarios municipales siguieron talando árboles y desmalezando. En esa oportunidad fue que se registraron los incidentes entre los vecinos ambientalistas y efectivos de la policía municipal. Según la Asamblea Bosque Alegre, hubo seis personas detenidas o demoradas, y varios manifestantes fueron ferozmente golpeados. "Por lo menos un 35 o 40 por ciento del bosque ya fue talado", contó Romina Rocca, de esa asamblea.
En tanto, la Municipalidad de San Isidro afirmó ayer en un comunicado que "una extensa área del predio en cuestión fue declarada paisaje protegido por decreto del jefe comunal. El decreto garantiza la protección del área del bosque y el juncal al lado del río. En el resto del predio, que pertenece al campo municipal de deportes Nº 6, comenzaron los trabajos de limpieza para completar las obras de ampliación previstas".
Según el municipio, "un informe de la Comisión de Evaluación de Impacto Ambiental concluyó en que la ampliación del campo de deportes no genera alteración de la condición ambiental ni del predio ni de la zona circundante; para garantizar esto, en el convenio firmado con el CASI se previó la plantación de tres ejemplares de cada especie removida para la nivelación de las nuevas canchas".
LA NACION pudo saber que, ante el ofrecimiento de terrenos de libre uso por parte de la Municipalidad de Tigre al CASI, la comuna de San Isidro decidió poner a disposición del club los terrenos en disputa para evitar que esa entidad se quede en el distrito. Pero las obras de desmalezado, nivelado y el retiro de árboles se interrumpió por la presión vecinal, y derivó en la declaración de "paisaje protegido". Entre el jueves y el sábado pasado, el municipio continuó los trabajos en el lugar. "Se realizaron tareas de limpieza y nivelación, y no la tala de árboles como se denunció y mal informó", dijo la comuna. Pero para los integrantes de la asamblea, que presentó un proyecto alternativo con 4000 adhesiones, esos trabajos incluyeron la tala de especies autóctonas.






