Bruxismo: tensión entre sueños

El hábito de apretar o rechinar los dientes a la hora de dormir afecta al 20 por ciento de la población mundial; causas y tratamientos para un mal íntimamente relacionado con el estrés
Tomás Rivas
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9 de diciembre de 2009  • 00:17

Despertar con dolor en las encías, contracturas en el cuello o la impresión de que los dientes se están por desprender es una sensación común entre aquellos que sufren de bruxismo, el hábito de apretar o rechinar la mandíbula durante el sueño.



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Existen dos clases de este reflejo neuromuscular involuntario. El bruxismo céntrico, que consiste en apretar los dientes en puntos determinados de la boca ejerciendo una fuerte presión, y el excéntrico, que implica además un frotamiento de las mandíbulas o rechinamiento de los dientes. Se estima, según diferentes estudios, que alrededor de un 20 por ciento de la población mundial sufre este mal.

Los síntomas más comunes son: dolores en la mandíbula, músculos masticadores, cabeza y cuello. Contracturas al levantarse, desgaste dental, rotura de piezas o arreglos y movilidad en los dientes. En los casos más severos, el bruxismo puede llegar incluso a dificultar el habla.

Las causas. Si bien la mayoría de los especialistas coincide en que el estrés y los nervios representan la principal causa del bruxismo, algunos reconocen que los estudios no son totalmente claros y que cada diagnóstico "depende del estante de la biblioteca que se consulte", según contó a lanacion.com el Dr. Juan Carlos Cometti, subdirector de la Especialización en Ortodoncia de la USal-AOA.

Incluso, en el caso del bruxismo en niños, se cree también que podría tener que ver con funciones fisiológicas relacionadas al desarrollo de la mandíbula. Además, cuenta Cometti: "Existen estudios que dan muestras de aborígenes australianos con rastros de bruxismo". En ese caso, sería difícil relacionar dichas patologías con el estrés.

De todas formas, es difícil separar al bruxismo de las presiones cotidianas de la vida moderna. En los últimos años, se notó un claro aumento de patologías relacionadas con el bruxismo, según los especialistas consultados.

Crédito: Carlos Bonardi

Posibles soluciones. En cuanto a los tratamientos, el más conocido consiste en la utilización de un protector bucal para dormir. Una placa de un material sólido que recubra una fracción de la dentadura (generalmente la parte superior) y funcione como una férula de descarga que absorba la presión.

De todas formas, esta práctica atenúa los síntomas sin solucionar el problema, que deberá ser tratado de manera particular, ya sea con ortodoncia, en el caso de desviaciones en los dientes, o con los mecanismos que fuesen necesarios para disminuir el grado del estrés.

"El desgaste de las piezas dentales, producto del bruxismo, es irreversible", advierte Cometti, y agrega que existen varios materiales que intentan reemplazar las partes dañadas de los dientes, pero que ninguno se acerca a la calidad del esmalte original. De allí la importancia de detectar el problema a tiempo y tomar medidas para que el bruxismo deje de ser una tortura.

Para saber más

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