
Científicos, tras las huellas del dolor
El investigador argentino Enrico Stefani está desentrañando sus más íntimos mecanismos
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El dolor es un mecanismo de defensa, una señal que nos envía nuestro cuerpo para indicarnos que algo no está bien. Nos avisa que tenemos una herida, una fractura o una infección. Y le permite al médico realizar un diagnóstico y aconsejar un tratamiento. Pero hay casos en que el dolor se torna insoportable.
Según un artículo recientemente publicado en el European Journal of Neuroscience por el investigador argentino Enrico Stefani, ex presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el descubrimiento de sustancias específicas que intervienen en la vía del dolor marca una nueva estrategia que permitirá diseñar drogas que lo ataquen con mayor precisión. Stefani y sus colaboradores caracterizaron en la médula espinal ciertos aminoácidos (sustancias que componen las proteínas) que inhiben el dolor.
Pero, ¿es posible que una persona deje de sentir dolor sin necesidad de estar completamente anestesiada? Según Stefani, que pasó por Buenos Aires para dar un curso en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, donde es docente, la clave parece estar en la membrana que recubre las células nerviosas, más precisamente en algunas proteínas denominadas receptores o canales , que actúan como puertas que se abren y se cierran ante determinados estímulos para dejar pasar ciertas sustancias que regulan el funcionamiento celular e inhiben o desencadenan la percepción del dolor.
Los efectos indeseados
Cuando se administra un medicamento, los efectos secundarios son un problema de difícil solución. Y ocurren porque los fármacos no son selectivos, no diferencian las moléculas sobre las que tienen que actuar. Por eso la investigación ahora apunta a definir los sitios de acción de ciertos medicamentos, como los anestésicos o los que evitan las arritmias, para así diseñar drogas que actúen específicamente en un lugar y se eviten los efectos indeseados.
Stefani descubrió la existencia y la importancia de los denominados canales de calcio en el músculo esquelético. Se trata de moléculas que funcionan como compuertas para permitir, o impedir, la entrada en la célula de un flujo de esa sustancia.
Todas las células están rodeadas por una membrana delgada que establece el límite con el medio externo y actúa como una barrera selectiva reguladora de la composición química de la célula. La mayor parte de las moléculas solubles en agua es incapaz de cruzar de forma espontánea esta barrera, y precisa de la ayuda de proteínas especiales, que son los canales. Hay proteínas para transportar el sodio, el potasio o el calcio.
La señal del dolor
El calcio, que se encuentra en los huesos y circula en la sangre, también regula el funcionamiento de las células nerviosas. Entre otras funciones, participa en la contracción muscular y en la transmisión de señales entre las neuronas.
"Se ha visto que la transmisión de la señal del dolor depende de un tipo de canal de calcio. Lo que falta definir es de qué clase de canal de calcio se trata, para buscar drogas que bloqueen su acción", explica Stefani.
En total se han descubierto nueve tipos diferentes de canales de calcio, y cada uno posee distintas subunidades. Los investigadores han observado que al bloquear estos canales desaparece el dolor. Pero, dado que estas proteínas cumplen tantas funciones, no se los puede bloquear así porque sí. Es necesario identificar el tipo preciso de molécula para impedir su acción, pero no interferir con las funciones de los otros tipos de canales de calcio.
"El problema es que, en este momento, no hay una terapéutica eficiente contra el dolor", señala Stefani. De hecho, a los pacientes con cáncer terminal se les dan opiáceos, que crean adicción y hacen que sea necesario ir aumentando la dosis para producir el mismo efecto.
Para Stefani: "Estudiar la estructura de estas proteínas y entender mejor su funcionamiento permitirá realizar el denominado diseño inteligente de drogas "; o sea, fabricar drogas que apunten a un blanco determinado sin afectar otras regiones del organismo.
"Si encontramos las moléculas específicas que actúan en la señalización del dolor en la médula espinal, sería posible hallar la forma más eficiente, y menos nociva para el organismo, de que el sujeto no tenga dolor y pueda desarrollar una vida más confortable", afirma el investigador.
Canales estratégicos
El calcio es un regulador del funcionamiento celular. Pero si entra demasiada cantidad de calcio en las células, se puede producir la muerte celular. Por ejemplo, en la vejez aumenta el número de canales de calcio de las células cerebrales, y éstas mueren, irremediablemente. Por ello, se emplean ciertos fármacos que bloquean los canales de calcio y mejoran la memoria de las personas ancianas.
Los canales de calcio también cumplen un papel importante en la contracción del útero, regulada por la acción de determinadas hormonas. Este es otro tema de investigación que está desarrollando el doctor Stefani, también financiado por los Institutos de Salud de los Estados Unidos (NIH).
El parto prematuro es una de las causas de mortalidad infantil. "Entender, en el nivel molecular, cómo se contrae el útero va a permitir generar drogas que puedan controlar la contracción", señala Stefani. La medicina no tiene todavía una idea clara de cómo frenar las contracciones del útero, y, de hecho, es más fácil producirlas que bloquearlas.
Llegar a desentrañar los misterios de la respuesta celular ante los diferentes estímulos no es una tarea sencilla. La mirada de los grandes laboratorios está puesta en estas investigaciones, que les aportarán grandes ganancias, pero que también contribuirán a brindar una vida más confortable a los seres humanos.
Ciencia básica
Enrico Stefani
- Para el profesor de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, en Los Angeles (UCLA), "La investigación sobre el dolor es un ejemplo claro de cómo la ciencia básica puede generar recursos económicos y patentes que benefician al país que las financia".
- "Es un trabajo que puede generar mucho dinero. Porque las hormonas, así como las drogas y los anestésicos, actúan sobre estas proteínas que se encuentran en la membrana celular."
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