
Comienzan a usar una técnica de avanzada para reparar cartílagos
Se llama Articular Cartilage Repair y ya fue probada con éxito en siete países
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La medicina conquistó otro tejido difícil: el cartílago hialino de las articulaciones muy móviles. Expertos del Hospital Alemán, del Instituto Argentino del Diagnóstico y tal vez del Sanatorio Otamendi, así como la firma biotecnológica argentina CellPrep, se aprestan a inaugurar en nuestro país una técnica quirúrgica sueca llamada Articular Cartilage Repair (ACT), apoyada sobre una estadística mundial de 7000 casos y una tasa de éxito que supera rutinariamente el 90%. Y la articulación elegida es la rodilla.
No es por nada. La bipedestación tiene costos muy altos para esta articulación humana, que soporta cargas que no conocen los cuadrúpedos. Por eso las patologías locales por lesión de cartílago son comunes, entre ellas la osteocondritis disecante de los adolescentes, así como los traumas articulares de los deportistas. La pérdida de cartílago en estos casos afecta generalmente el hueso flotante llamado rótula o los cóndilos, esas dos grandes bochas que rematan el fémur y que se deslizan sobre dos cavidades en la tibia llamadas platillos.
El tapiz que recubre estas superficies no es un tejido común: su arquitectura de fibras de colágeno II y su composición citoquímica le otorgan prestaciones extremas. Por una parte, para el deslizamiento con bajo roce de un pedaleo en bicicleta, el hialino es suave y duro como una porcelana; pero ante los impactos y sobrecargas de un partido de basquet parece elástico como el caucho: absorbe o expulsa agua en tiempo real para impedir daños óseos. Perder ese tejido ha sido, hasta ahora, un lento viaje de ida hacia la artrosis. Justamente lo que se propone prevenir la ACT.
En dos tiempos
"El procedimiento operatorio es doble -explica el traumatólogo Martín Morhac, del Hospital Alemán-. Primero hay una artroscopía, una cirugía a rodilla cerrada con incisiones mínimas; se quitan dos tarugos de hueso con cartílago de algún lugar sano pero no funcional de la articulación."
"Esos condrocitos son luego cultivados in vitro en un medio absolutamente estéril", añade su colega Guillermo Aldazábal, del Instituto Argentino del Diagnóstico. "En ese sitio que parece una fábrica de microchips se estimula la reproducción de los condrocitos hasta tener entre 2 y 5 millones de células; proceso que puede insumir dos o tres semanas."
Cuando ya se tiene listo este trasplante se lleva nuevamente al paciente a quirófano, pero esta vez para una operación a rodilla abierta. Se pule la lesión y se la rellena con el trasplante, que es un líquido. ¿Cómo se hace entonces para que los condrocitos permanezcan sobre la lesión, en lugar de flotar libre e inútilmente dentro de la articulación? "Por ahora el procedimiento estándar es tomar un poco de periosteo, la membrana que recubre los huesos, de un sitio cercano. Se lo cose como una tapa impermeable sobre la lesión ya pulida y luego se rellena ese bolsillo artificial con los condrocitos", concuerdan los traumatólogos.
¿Y después? "Los condrocitos embolsados anidan en la lesión, la colonizan y terminan formando cartílago hialino. No hay rechazo, esto es un autotrasplante", dice, en teleconferencia con LA NACION, el doctor Gregor Schulz, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Freiburg, Alemania, templo de la ACT.
La pregunta del millón es si este repuesto biotecnológico tiene la misma calidad del cartílago original. El doctor Matthias Steinwachs, colega de Schulz en Freiburg, dice: "Prácticamente sí. El cartílago hialino original tiene una dureza de 3 unidades Dalton, mientras el regenerado por ACT llega a los 2,7 Dalton". Con otras técnicas, se llegaba a regenerar fibrocartílago, un recubrimiento menos liso, de apenas 1,4 Dalton de dureza.
Aldazábal es más gráfico: "Lo de antes era tomar un bache y reempedrarlo con adoquines. Ahora aspiramos a pavimentarlo con granito pulido".
¿Y qué significa esto para el paciente joven? Seguir caminando, bailando, trabajando y haciendo deportes, tal vez sin llegar a la artrosis.
La última pregunta es por qué esta operación llega a la Argentina casi 16 años después de haber sido inventada en Suecia y testeada exitosamente en seis países más. Aldazábal es taxativo: "El problema era no tener un laboratorio argentino capaz de cultivar tejidos humanos. Según Morhac, "cuando las prepagas y obras sociales acepten esta operación se va a hacer común".
Límites y soluciones
Hay rodillas y situaciones que no califican para la ACT, o reparación de cartílago articular. Se suelen buscar pacientes jóvenes, de 50 años o menos, porque tienen una mejor capacidad de regeneración de tejidos. Se busca ausencia de enfermedades autoinmunes como osteoartritis, o de problemas metabólicos, infectológicos o cáncer.
Las ventajas de la ACT respecto de abordajes anteriores son claras: la rodilla vuelve a tapizarse de cartílago hialino legítimo y durable. Las desventajas también son evidentes: hay dos operaciones en lugar de una y una agresión quirúrgica importante en la segunda operación, que es a cielo abierto, y en la cual se causa una lesión adicional al extraer periosteo para "embolsar" el trasplante cultivado.
Según los expertos alemanes, el futuro eliminará todos estos inconvenientes.





