
Cuál es el impacto psicológico de la crisis en los adolescentes
Sin referentes, tambalean sus ideales
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¿Qué impacto tiene la coyuntura argentina sobre los adolescentes? "Crecer en un contexto adverso afecta y cuestiona la posibilidad de construir un proyecto vital. La falta de predictibilidad y de mínimas condiciones de estabilidad desarraiga al adolescente de su subjetividad. La viabilidad de un proyecto depende de un ambiente facilitador que, en la adolescencia, excede el marco familiar", dice la licenciada Susana Mauer, especialista en niñez y adolescencia y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires.
De algún modo, la realidad actual se encuentra inmersa en una paradoja: "Es una realidad que no convoca ni da respuestas; expone a los adolescentes a improvisar opciones de salida individuales. La inquietante paradoja es que los deja al margen de un protagonismo productivo dilapidando el aporte de su energía vital", afirma.
Según la licenciada Noemí May, especialista en niñez y adolescencia y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, "sin rumbo y sin referentes la potencia adolescente no encuentra cauce".
La condición de pasantes, que caracteriza las inclusiones laborales y vocacionales de los más jóvenes, es paradigmática de los contratos que se establecen con ellos y entre ellos: "Están signados por la provisionalidad y el poco compromiso con el otro -explica-. Un ejemplo es la modalidad que toman las relaciones amorosas, donde se pacta el no compromiso".
Apremios de la vida
Además, el desasimiento de los padres es uno de los trabajos psíquicos del adolescente. "Para intentar su propio camino necesita desidealizar a sus progenitores, aceptando su vulnerabilidad. Pero hoy los adultos desocupados, desesperanzados, deprimidos, muchas veces son padres inseguros que no saben hacia dónde orientar", afirman.
Por otro lado, "el pasaje por la enseñanza media en general no transmite con fuerza la convicción de que hay un mundo que espera algo de ellos. Hace ya algún tiempo que la indefinición vocacional-ocupacional acusa esta labilidad en las elecciones. Los jóvenes deambulan por distintas opciones académicas y laborales, sin rumbo, y carentes de un criterio ordenador", coinciden las psicoanalistas.
¿Y los que quieren irse del país? "La ruptura de los lazos sociales y la falta de oportunidades y perspectivas desarraiga y torna la migración una opción idealizada -advierten-. La alternativa de rumbear para otro lado no garantiza la consistencia del proyecto, pero permite a los jóvenes sostener la esperanza de insertarse en un contexto que funcione. Esto exacerba las manifestaciones de ese estado psíquico sin rumb o. A diferencia de la clásica desorientación de la crisis adolescente, el sin rumbo desgasta el deseo. Limita el empuje para proyectar y consume la energía productiva."
¿Cómo ayudar hoy a un adolescente? "Si bien las manifestaciones clínicas y las consultas psicoterapéuticas dan plena cuenta de estas expresiones sintomáticas en la adolescencia, hay otros enfoques posibles. Ya Sigmund Freud realzó de los "apremios de la vida" su capacidad de poner en movimiento alternativas, interrogantes, búsquedas. Lejos de concebir el apremio sólo como obstáculo, destacó su valor de estímulo. En este sentido, la actual coyuntura también podría desafiarnos a revisar prioridades. La denuncia, la disconformidad y el cuestionamiento tan propios del adolescente cobran hoy un nuevo sentido. El arduo trabajo para recuperar el lenguaje del crecimiento involucra necesariamente a los jóvenes. Sólo nos cabe instrumentarlo."
Así pensada, "la crisis podría hacerle un borde al desborde adolescente. Reconocer, habilitar y convocar a nuestros jóvenes, alojándolos en un proyecto colectivo, regenera las expectativas de futuro".
Recursos anestésicos
- “La crisis actual ofrece un contexto que favorece los recursos anestésicos, como la droga y el aislamiento, que alivian transitoriamente, pero generan marginalidad –explican las licenciadas Susana Mauer y Noemí May–. Este habitar al margen propicia los desbordes y el exceso, causantes de las patologías más acuciantes en la actualidad: violencia, alcoholismo, anorexia, bulimia y otras adicciones.”





