
Después de 400 años, encuentran cinco acuarelas inéditas de Galileo Galilei
Según el anticuario que las descubrió, el libro podría haber llegado desde Bs.As.
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ROMA.- Después de cuatro siglos en la oscuridad, cinco dibujos inéditos de la Luna realizados nada menos que por Galileo Galilei (1564-1642), uno de los máximos científicos de la historia, volvieron a salir a la luz.
El Corriere della Sera, que publicó dos de los cinco dibujos descubiertos y atribuidos al gran físico y matemático, contó que las acuarelas fueron descubiertas dentro de la primera copia del Sidereus Nuncius (una obra de Galileo publicada en Venecia en 1610) por un famoso anticuario de Nueva York que no descartó que el valiosísimo libro pudiera haber llegado a sus manos desde la Argentina, después de cruzar misteriosamente varios continentes.
"El anticuario nunca reveló quién fue la persona que le vendió la copia con las acuarelas de Galileo, sino que dijo que provenía de América del Sur", explicó William Shea, uno de los protagonistas del descubrimiento, al Corriere della Sera.
"Es probable, de todos modos, que la copia tenga un origen argentino, porque a ese país emigraron varios italianos desde la región del Véneto: quizá Galileo le había regalado el volumen a algún senador de la «Serenissima» que luego lo habría vendido por dinero o por ignorancia", agregó.
Pero volviendo al principio de la intrigante historia del hallazgo de los dibujos de la Luna de Galileo -que bien pudieron haber permanecido durante años en el anonimato de algún estante polvoriento de una tienda de San Telmo-, todo comenzó cuando Richard Lan, el anticuario neoyorquino antes citado, le pidió a una amiga que le recomendara algún experto que pudiera analizar una copia del Sidereus Nuncius (conocido como El mensajero sideral) que había llegado a sus manos.
El destino quiso que esta señora también fuera amiga de Shea, titular de la cátedra sobre Galileo de la Universidad de Padua, ciudad en la que el eximio científico italiano, nacido en Pisa, enseñó y vivió durante 18 años.
Al aceptar la tarea de evaluar si se trataba de dibujos realmente pintados por el inventor del péndulo y del telescopio -con el cual se quedaba fascinado observando los astros-, Shea no dudó en contactarse con otro gran experto en la materia, el profesor Horst Bredekamp, de la Universidad Humboldt, de Berlín.
Luego de una ardua investigación, que contó con ayuda de la Universidad Técnica de Berlín y de la biblioteca nacional de Florencia, los dos especialistas confirmaron que se trataba realmente de cinco dibujos que el genio había realizado en las páginas 8, 9 y 10 de la primera copia del Sidereus Nuncius, según anunciaron anteayer en un restringido encuentro en Padua.
"Después de nuestro trabajo, cuando me di cuenta de que no tenía delante de mis ojos algo falso, como había sospechado en un principio, me emocioné muchísimo: hacía por lo menos un siglo que no se encontraba un documento de Galileo tan importante -dijo Bredekamp-. Los análisis realizados sobre el papel de tipo vegetal que él eligió y los trazos de los dibujos no dejan dudas", agregó.
Galileo, que escribió varios libros -puestos en el índex por la Iglesia Católica, que lo condenó por hereje por defender la teoría copernicana de que la Tierra gira alrededor del Sol-, con los dibujos de la Luna hallados en la primera copia del Sidereus Nuncius se revela como un refinadísimo pintor. En las acuarelas, de hecho, se demuestra que el científico utilizaba a la perfección los colores ocres para resaltar con precisión las caras y las manchas de los cráteres de la Luna.
"Galileo era un gran ilustrador, un hábil dibujante con una pasión que continuó desde niño, cuando hubiera querido frecuentar una escuela de dibujo, algo que su padre le desaconsejó", detalló Bredekamp, que recordó que Galileo también dibujó los perfiles de la Luna, las manchas solares y las lunas de Júpiter.
El Sidereus Nuncius fue la obra en la que Galileo anunció el descubrimiento de los cuatro principales satélites de Júpiter y propuso, con ayuda de gráficos e ilustraciones, análisis de nuevos fenómenos celestes observados con el telescopio de Padua. El volumen marcó el inicio de un proceso que llevó, en algunas décadas, a la confirmación del sistema copernicano, pese a la oposición de las autoridades eclesiásticas.
En octubre de 1992, Juan Pablo II rehabilitó la figura de Galileo Galilei, que según la leyenda dijo eppur si muove ("y sin embargo se mueve", aludiendo a la Tierra que se mueve alrededor del Sol) después de ser condenado por el Santo Oficio. Entonces el Vaticano concluyó, tras un estudio del caso, que la condena que se le infligió al gran físico y matemático en 1633 fue "injusta", a raíz de una mezcla indebida de teología y cosmología retrasada, que se explicaba, no obstante, por el hecho de que Galileo proponía una revolución radical sin ninguna prueba irrefutable.






