
Dilucidan la acción de una proteína para hacer vacunas más seguras
Podría utilizarse en la prevención y tratamiento de enfermedades infecciosas y autoinmunes
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Investigadores argentinos acaban de descubrir el mecanismo por el cual una proteína obtenida en el laboratorio a partir de la bacteria que causa la brucelosis desencadena una respuesta amplificada del sistema inmune, la que podría ser aprovechada en el desarrollo de vacunas contra diferentes enfermedades. La novedad, que es fruto de un trabajo en colaboración entre el Instituto Leloir y la Academia Nacional de Medicina, se publica hoy en la prestigiosa revista especializada The Journal of Immunology.
La proteína en cuestión, conocida como lumazina sintetasa de Brucella spp (BLS), había sido caracterizada por primera vez, hace quince años, por el principal autor del trabajo, el doctor Fernando Goldbaum, jefe del Laboratorio de Inmunología Estructural y Molecular del Instituto Leloir. Más aún Goldbaum, junto con investigadores de otros centros, ya había aplicado la alta capacidad inmunogénica de la BLS al desarrollo de una vacuna contra la brucelosis, enfermedad infecciosa que afecta en especial al ganado, pero que también contraen las personas.
La vacuna -que está a punto de ser empleada en pruebas de campo con ovejas- no pasó inadvertida ante la comunidad científica. De hecho, mereció la distinción de la Red Amsud-Pasteur y fue premiada en noviembre último por el Centro de Estudios para el Desarrollo de la Industria Químico Farmacéutica Argentina (Cediquifa). No obstante, los científicos seguían sin entender de qué modo la BLS logra poner en marcha al sistema inmunológico, imprimiéndole además semejante ritmo.
"Después de varios años de trabajo pudimos comprobar que lo que hace la proteína para generar ese efecto es activar las células dendríticas, primera línea de defensa del sistema inmune, mediante un receptor conocido como TLR4", dice la doctora Isabel Piazzon, directora del Instituto de Investigaciones Hematológicas de la Academia Nacional de Medicina (ILEX-Conicet), que junto con Juliana Mundiñano, de ese laboratorio, y Paula Berguer, del Instituto Leloir, completan el equipo responsable del hallazgo.
"Cuando la proteína BLS entra en contacto con las células dendríticas, éstas comienzan a producir diferentes sustancias, como las citoquinas, que atraen a los linfocitos y multiplican la respuesta inmunológica", señala la bióloga Paula Berguer, que en la actualidad realiza su tesis de doctorado justamente en estudios inmunológicos de la proteína BLS y cuyo aporte resultó clave en el desarrollo de la investigación.
De última generación
"Es interesante destacar que la capacidad que tiene la proteína BLS para activar las células dendríticas es justamente lo que la convierte en un buen «carrier» para el desarrollo de diferentes tipos de vacunas que, en un futuro cercano, pueden ser aplicadas tanto en la prevención como en el tratamiento de diferentes enfermedades infecciosas, autoinmunes, alergias e incluso el cáncer", señala el doctor Fernando Goldbaum.
Estas vacunas, conocidas como "de subunidades", tienen la particularidad de estar desarrolladas a partir de fragmentos de microorganismos patógenos, pero nunca mediante el organismo completo, atenuado o muerto. Las vacunas que se obtienen mediante cepas atenuadas del organismo completo, como es el caso de la vacuna que se emplea en la actualidad para combatir la brucelosis, conservan potencialmente la capacidad de enfermar. De hecho, esa vacuna produce una enfermedad bastante frecuente entre los veterinarios y técnicos agropecuarios que la manipulan con frecuencia. Las vacunas de subunidad, en cambio, son más seguras para el paciente inmunizado, ya que no entrañan riesgo de infección y su producción es más estandarizada.
Además de haber desarrollado una vacuna de subunidad contra la brucelosis -junto al grupo dirigido por el doctor Alberto Fossati, del Idehu-Conicet-, en la actualidad Fernando Goldbaum emplea una estrategia similar para combatir la cisticercosis, enfermedad que causa la tenia, parásito del ganado porcino. Esa investigación la realiza en colaboración con la argentina Edda Sciutto, que se desempeña en la Universidad Nacional Autónoma de México.
La aplicación de BLS como una plataforma para el desarrollo de vacunas mediante ingeniería de proteínas ha sido patentada y está en camino de generar un emprendimiento biotecnológico del tipo "start up". El trabajo se realizó gracias al apoyo financiero que recibió el doctor Goldbaum del Howard Hughes Medical Institute, una de las más prestigiosas organizaciones internacionales en investigación biomédica y educación científica. También respaldaron la investigación la Fundación Instituto Leloir y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
(*) Programa de Divulgación Científica y Tecnológica del Instituto Leloir
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